LA POLICÍA QUE QUIERE OBEID
El gobernador Jorge Obeid envió para su tratamiento en sesiones extraordinarias el proyecto de ley de reforma policial, que “sería aprobado antes de fin de año en la Cámara baja”, según estima su impulsor, el secretario de Seguridad provincial Alejandro Rossi. El funcionario explicó que la reforma policial tiene cuatro leyes esenciales: la creación del Instituto de Formación en Seguridad, la unificación de la escala jerárquica, la creación del tribunal de juzgamiento y ascensos y la nueva ley orgánica policial. Actualmente se discute en Diputados el segundo punto que prevé “la desaparición de suboficiales y oficiales, con un escalafón único que permite que quien ingresa en el último peldaño, logre llegar a ser jefe de policía si sus méritos lo acreditan, para lo cual vamos a descentralizar juzgamientos y ascensos, eliminándolos de las responsabilidades del máximo jefe policial lo que evitará distorsiones e inequidades”, reseño Rossi a Rosario/12.
“La idea es que la sancione Diputados antes de fin de año”, especuló esperanzado Rossi, autor del proyecto recordando que fue enviado a la Cámara baja en el mes de julio. El funcionario explicó que el expediente tiene dictamen favorable en la Comisión de asuntos laborales, gremiales y de previsión, y que actualmente esta siendo estudiada en la comisión de asuntos constitucionales, cuyo presidente Mario Esquivel le adelantó su apoyo a la norma que podría ser tratada en el recinto entonces antes de fin de año. Finalmente quedaría para el año próximo el tratamiento en la Cámara de Senadores.
Pero la primera parte de la reforma ya fue sancionada y juega armónicamente con el resto: es el nuevo instituto de formación policial creado por la llamada ley Depetris que disuelve las escuelas de cadetes, la escuela Superior y las de instrucción de destino para crear el Instituto Superior de Formación en Seguridad, donde ingresan todos los aspirantes. Allí cursan dos años y egresan con el título de auxiliar en seguridad. La novedad es que esta capacitación deberá ser recibida por todos quienes quieran desempeñarse en la seguridad privada o ligados a trabajos de seguridad en cualquier ámbito. La diferencia con el sistema actual es que se mezclan en sus aulas, civiles y aspirantes policiales. Estos últimos recién entonces comenzarán la carrera policial que no estará mas dividida en suboficiales y oficiales. “Habrá diez jerarquías y quien ingrese por el último peldaño podrá llegar al mas alto que es la jefatura de la fuerza”, se entusiasma Rossi.
El tercer capítulo de la reforma implica la desaparición de la Junta de Calificaciones tal como se la conoce. “Habrá un nuevo régimen de concursos para el ascenso por oposición y antecedentes por jurado similar al universitario. Esto es un concurso público abierto, con participación amplia en el jurado: desde personal policial elegido por voto secreto y universal por los propios policías hasta la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia”.
La incorporación de una nueva forma de juzgamiento de las faltas policiales es otra de las patas de la reforma: “todas las faltas serán juzgadas por este estamento que será un tribunal oral y con tres miembros, por lo cual no va quedar en manos del jefe de policía”, aclaró Rossi.
El funcionario se entusiasma asegurando que una vez concretada la reforma, “cada policía será artífice de su carrera porque llegará donde se lo proponga por su capacidad, ya que estará a salvo de las arbitrariedades que puedan cometer con él. Esto estará garantizado por que independizamos los ascensos y los juzgamientos”.
La cuarta pata reformista es la revisión de la ley orgánica policial. Entre los puntos que adelanta Rossi figura uno que puede traer polémica: prevé que los policías queden librados a su voluntad para portar armas cuando no estén de servicio, en contraposición con la actual norma que obliga a llevarla y a intervenir en los delitos de los que sean testigos. Esto provoca que muchos policías queden involucrados en acciones violentas cuando no están en funciones, ya sea terminando con la vida de otras personas, o con la suya, en días de franco o fuera del horario de servicio. Por esos se pretende discutir la libre elección de cada uniformado.
Este contenido no está abierto a comentarios

