LA POLICÍA SABÍA QUE EN CROMAÑÓN HABÍA MÁS PÚBLICO DEL PERMITIDO
La Policía Federal sabía que al boliche República Cromañón, donde se produjo la tragedia que dejó un saldo de 193 muertes, asistían entre tres y cinco mil personas, a pesar de que la habilitación permitía sólo el ingreso de 1.032, según determinó la Justicia al analizar la documentación secuestrada días atrás en la seccional 7ª.
Fuentes judiciales dijeron hoy que la verificación de esa hipótesis fue posible tras el allanamiento en la seccional, donde se hallaron actas en las que figuraba la organización de los dispositivos de seguridad en Cromañón, de las que surge que la Policía sabía que había más público del permitido, aunque no alertó a la Justicia Contravencional.
No obstante, los policías que fueron indagados por el momento en la causa aseguraron que el boliche de Once no era “un foco de conflicto”.
Para los próximos días esta previsto que el juez de Instrucción a cargo de la causa, Julio Lucini, indague por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público a dos policías federales que estaban de consigna en la cuadra de Cromañón el 30 de diciembre último, cuando se produjo la tragedia.
Lucini, según los voceros, procuraba determinar cuál fue el motivo por el que la Policía no dio intervención a la Justicia Contravencional cuando sabía que al boliche entraba muchísima más gente de lo permitido.
En tanto, en el marco de la causa, era indagado hoy el ex coordinador operativo de inspecciones del gobierno porteño, Rodrigo Cozzani, quien tenía bajo su órbita a los inspectores que debían controlar locales de la Capital Federal, entre ellos República Cromañón.
Para mañana, en tanto, está previsto un careo entre la ex subsecretaria de Control y Gestión Fabiana Fiszbin, imputada por homicidio culposo y el defensor adjunto del Pueblo, Atilio Alimena, testigo en la causa, debido a las contradicciones que hubo en sus declaraciones.
El objetivo será dilucidar una conversación mantenida entre ambos en una reunión previa a la tragedia en Cromañón, en la que según Alimena, él le advirtió a Fiszbin la situación irregular de algunos boliches y ella le dijo que para controlar ciertos locales tenía que “haber una decisión política”.
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