LA POPULARIDAD DE LULA BAJÓ 10 PUNTOS
Según la encuesta difundida ayer por el instituto Sensus, entre julio y septiembre la crisis política provocada por las denuncias de corrupción que involucran a figuras de la cúpula del gobierno y del Partido de los Trabajadores (PT) hizo caer la aprobación de Lula de 59,9 a 50 por ciento.
“Existe una tendencia de caída acentuada en la popularidad del presidente Lula. Yo me atrevería a decir que el presidente está llegando al límite de lo que podría ser soportable para su intento de reelección: si la caída continúa, la campaña de Lula entrará en zona de riesgo”, le dijo a LA NACIÓN el presidente del Instituto Sensus, Ricardo Guedes.
La encuesta difundida ayer refleja la peor evaluación de la gestión presidencial desde la asunción de Lula, el 1° de enero de 2003. El 39,4% de los entrevistados considera que su forma de gobernar es mala o pésima.
Todos los indicadores de evaluación del gobierno y sus políticas reflejaron el efecto de la crisis en la imagen del oficialismo. La evaluación positiva del gobierno, de 40,3% en julio, bajó a 35,8% en septiembre.
Es también la primera vez que los encuestados consideran que hay más corrupción en el gobierno de Lula que la que había en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso.
El 48,9% de los brasileños estima que hay más corrupción en el gobierno actual, mientras que apenas 16,8% opina que había más corrupción en el gobierno pasado. Y también son más los que piensan que el presidente actuó mal ante las denuncias de corrupción (45,1%) que los que consideran que actuó bien (44,8%).
SEGUNDA VUELTA
La encuesta de Sensus mostró también que si se celebraran hoy las elecciones nacionales de octubre del próximo año, Lula sería arrastrado a una segunda vuelta por cualquiera de los posibles adversarios. El estudio reveló que contra José Serra, uno de los posibles candidatos por el Partido Social Demócrata Brasileño, Lula quedaría en virtual empate técnico: el presidente obtendría 37,9 contra 37,5% de Serra, lo que demuestra, de cualquier forma, que Lula todavía es un candidato de peso en las elecciones en que puede llegar a disputar la reelección. Contra el resto de los adversarios, Lula ganaría en todos los casos.
Sin embargo, Guedes considera que si bien la situación de Lula no es hoy de las mejores, será peor aún cuando la campaña electoral comience realmente.
“Será desfavorable para él, porque va a exponer más fácilmente las debilidades del gobierno y toda la sucesión de escándalos que las posibles conquistas. Sobre todo porque lo que funcionó mejor en el gobierno, que es lo relacionado con la política económica, es lo que la gente menos identifica con el PT y con Lula”, afirmó.
¿LULA SABÍA?
A la ya clásica pregunta sobre si el presidente sabía que algunos dirigentes del PT y colaboradores directos suyos en el gobierno habían armado un esquema de recaudación ilegal, fueron más los brasileños que respondieron que sí.
El 49,5% considera que Lula sabía que el PT y el gobierno estaban comprando diputados en el Congreso, contra 38% que dijo creer que Lula no sabía nada.
Sobre esta cuestión, ayer surgió una nueva confirmación de que el presidente efectivamente sabía de la existencia de la compra de diputados por lo menos cuatro meses antes de que el diputado y ex aliado Roberto Jefferson lo denunciara públicamente.
El diputado Aldo Rebelo, que era ministro de Coordinación Política hasta hace dos meses y perdió su cargo en la reforma ministerial, contó en una interpelación en el Congreso que Lula fue informado del esquema de corrupción en marzo.
El diputado, sin embargo, eximió de culpa a Lula: según él, el presidente ordenó a sus colaboradores que investigaran la denuncia, pero como no encontraron prueba alguna, se le informó que el esquema no existía.
El presidente demostró ayer que es consciente de que la corrupción de su gobierno puede ser el flanco débil de su próxima campaña.
De visita oficial en Guatemala, habló de la detención del político Paulo Maluf, un veterano dirigente de la derecha que gobernó San Pablo varias veces, siempre identificado con la corrupción.
“Maluf está preso, y obviamente no sabemos hasta cuándo se va a quedar en prisión. La Policía Federal está haciendo su trabajo y lo seguirá haciendo en otros casos en que encuentre irregularidades. Ya no podemos convivir en un país en que una minoría tiene todos los privilegios y la gran mayoría no tiene prácticamente ningún derecho”, dijo Lula, sumándose calculadamente a un sentimiento de satisfacción que generó el encarcelamiento de Maluf en la sociedad brasileña.
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