LA POSTURA DE LAS FÁBRICAS CONDICIONA LAS NEGOCIACIONES CON MONTEVIDEO
El gobierno argentino mantiene abierto los canales de diálogo
Los vecinos de Gualeguaychú decidieron en una nueva asamblea no volver a cortar la ruta
El gobierno de Néstor Kirchner dejó trascender ayer que si la empresa Botnia reanuda las obras, tal como deslizaron sindicalistas que trabajan en la planta, entonces volvería a peligrar la cumbre que el Presidente tiene prevista con su par uruguayo, Tabaré Vázquez, en Colonia, aunque las fuentes aclararon que se continúa negociando con Montevideo.
En Balcarce 50 dijeron ayer a LA NACION que lo que haga Botnia “es un problema de Uruguay” y forma parte de un juego de presiones que “juega a favor de Montevideo”. Y agregaron: “Si reanudan las obras, entonces se suspenderá la cumbre”.
Según el secretario general del Sindicato Unico Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), Jorge Mesa, Botnia habría ordenado a sus obreros “trabajar normalmente”. Pero ni la empresa ni los gobiernos de la Argentina ni de Uruguay confirmaron esa versión.
Fuentes de la empresa adelantaron a media tarde que iba a emitir un comunicado, pero finalmente la firma no lo hizo.
Mientras tanto, Kirchner espera una respuesta de Vázquez a una propuesta que la Casa Rosada envió en las últimas horas. Tal como adelantó LA NACION, en ese borrador de anexo técnico el gobierno argentino insistió en que exige requisitos precisos y exhaustivos para que una comisión técnica evalúe y evite la contaminación ambiental, nudo del conflicto bilateral.
Sucede que la radicación de las plantas de celulosa Botnia (de Finlandia) y ENCE (de España) en Fray Bentos podría contaminar el río Uruguay, algo que está cada vez más arraigado y agravó la protesta de Entre Ríos.
En los últimos días, Botnia y ENCE habían anunciado la suspensión de las obras por 90 días, tal como pidió la Argentina, para permitir que Kirchner y Tabaré Vázquez reanudaran el diálogo. La cumbre se iba a hacer el miércoles último, pero se suspendió porque la Argentina exigió un estudio pormenorizado del impacto ambiental, a lo que Uruguay se negó.
Una versión indicaba ayer que Botnia les había informado a sus operarios que las obras se paralizarían hasta el 7 de abril, a la espera de que los presidentes acuerden la cumbre. Si no hay novedades hasta esa fecha, Botnia reanudaría su construcción. Y eso podría desatar el malestar de los asambleístas de Gualeguaychú y de Colón, que podrían reanudar los cortes de ruta.
Pero la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú resolvió ayer no volver a los piquetes porque considera que ello le daría una excusa a Tabaré Vázquez para cortar la negociación con Kirchner.
“Botnia está presionando para apurar a los gobiernos a que se sienten a conversar y juega en favor de Uruguay. Pero a nosotros sólo nos interesa que acepten hacer una comisión que elabore un informe de impacto ambiental serio e independiente”, aseguraron a LA NACION en el Gobierno. Pero la respuesta de Uruguay se hace esperar.
No obstante, las negociaciones continuarán todo el fin de semana y no se descarta que la cumbre se realice la semana próxima, entre el miércoles y el jueves que viene.
Esa comisión de expertos debería quedar definida en un documento conjunto que deben firmar los presidentes en la postergada reunión bilateral. Precisamente, el texto de esa declaración está en discusión. La Argentina quiere que sea detallado y Uruguay promueve algo más genérico.
Según adelantaron a LA NACION fuentes del Gobierno, la última propuesta argentina estipula que el protocolo bilateral deberá ordenar en un anexo técnico a la futura comisión que elabore un detalle muy riguroso de los gases, sólidos y líquidos que emanarán de las plantas, y establecer el posterior tratamiento que corresponda para evitar el impacto ambiental.
Pero Uruguay se niega a ese documento porque no puede brindar esa información a la futura comisión ni afrontar eventuales reformas al proceso de producción previsto originalmente. Es que el Estado uruguayo firmó con Finlandia un tratado de protección de inversiones recíprocas que lo condiciona legalmente.
La incertidumbre y la confusión dominó ayer el tema de la paralización de las obras de Botnia. Desde Botnia, el gerente de obras, Jorge Kliché, y el gerente de Recursos Humanos, Eduardo Elhordoy, le habrían comunicado a primera hora al gremio de obreros que se había dejado en suspenso la decisión de parar las obras.
Por su parte, Fabián Gadea, titular del sindicato Sunca, dijo que “habían resuelto continuar con las obras tal cual venían anteriormente. No hay todavía información de cuáles fueron los motivos que llevaron a este cambio de tuerca”. Pero Botnia nunca confirmó esa afirmación.
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