La presidenta viajó a Paraguay y hoy verá por sexta vez a Francisco
Cristina participará de la multitudinaria misa que el Papa dará en Ñu Guazú. Es poco probable que se reúnan a solas, aunque no se descarta algún gesto del pontífice.
El lugar se llama Campo Grande Ñu Guazú. En esa enorme extensión a campo abierto, la presidenta Cristina Kirchner se verá hoy con el papa Francisco, por sexta vez, en un encuentro más bien protocolar con el que el Gobierno busca reafirmar su relación con el jefe de la Iglesia, en el final de la gira papal por Ecuador, Bolivia y Paraguay.
Cristina finalmente será la única presidenta que acompañará al anfitrión, su par Horacio Cartes, en la misa que hoy dará Francisco ante miles de fieles que desde anoche ya se apostaban en los alrededores del predio. Es un descampado en el que lo único que sobresale es el altar construido con espigas de maíz, una obra del artista Koki Ruiz que sorprende a la lejanía en medio de los preparativos para una de las últimas actividades que tendrá el Papa en esta ciudad, virtualmente paralizada por su visita.
La presidenta pasará por aquí sin ver las miles de banderas que cuelgan de las casas en el centro histórico, desde balcones, ventanas o los clásicos vallados dispuestos para cuidar la seguridad de Francisco.
Cristina se alojó anoche en el hotel Bourbon, instalado en lo que es la sede de la cuestionada Conmebol, desde cuyos lujosos salones se homenajea a los dirigentes del fútbol hoy investigados en la Justicia, bien alejado del centro.
El contraste con las calles de esta ciudad, en la que hasta ayer arreglaban baches para las recorridas del papamóvil, era evidente. Sobre todo con la zona de la Catedral, que al atardecer pesado y caluroso se llenaba de fieles a orillas del río Paraguay para escuchar a Francisco entre los puestos que vendían chipá y banderas blancas y amarillas. El hotel en el que pasó la noche Cristina Kirchner está apenas al salir del aeropuerto, a media hora del centro, y muy cerca de Ñu Guazú, donde tendrá su única actividad junto al Papa. Después de la misa regresará a la Argentina.
Es poco probable que la Presidenta y Francisco puedan mantener una reunión a solas. En el predio no hay lugar para un aparte entre ambos. De hecho, el único techo es el del altar. Pero en la comitiva argentina, expectante de los gestos sorpresivos del jefe de la Iglesia, advierten que con él nunca se sabe qué puede deparar lo que en principio aparece como un simple cruce de manos. Ayer quienes acompañaban a la Presidenta recordaban, como anécdota, cuando Cristina participó en Brasil, en 2013, de una ceremonia similar y el Papa la conquistó con el regalo de un par de zapatitos para su nieto Néstor Iván. Entonces, ella había llevado a Martín Insaurralde, candidato en aquel momento.
Esta vez, ni Daniel Scioli ni Carlos Zannini se subieron al Tango 01, en un cambio de postura presidencial frente a la confesión del Papa de que se había sentido usado por los políticos argentinos.
Dispuesta a estrechar lazos con Francisco para los meses finales de su mandato, la Presidenta viajó para tener uno de sus últimos contactos con él. El próximo podría darse en Nueva York, donde coincidirán, en septiembre, en la asamblea anual de las Naciones Unidas, a la que el Papa llegará después de su visita a Cuba.
La relación con el Vaticano
Ayer, con intención de remarcar que su relación con el Vaticano transcurre sobre camino firme, descargó una serie de tuits para criticar a La Nación. “En todos los casos los telegramas contienen palabras idénticas: progreso, paz, convivencia, justicia y solidad”, expresó Cristina, y copió varios textos que el Papa había enviado simultáneamente al pasar volando por otros países, para desterrar cualquier posibilidad de una referencia en contra de la Casa Rosada.
En la comitiva reiteraban que el famoso párrafo en cuestión fue un saludo formal y minimizaban cualquier interpretación sobre que se tratara de un mensaje de Francisco contra la Presidenta por su pelea con un sector de la Justicia.
Cristina llegó anoche con una reducida comitiva. La acompañó el secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” De Pedro, primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires; el embajador ante el Vaticano, Eduardo Valdes; el vicecanciller, Eduardo Zuaín, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.
En la recepción del hotel, donde todo está relacionado a las historias de la Copa América y el fútbol es la temática única de la decoración, la esperaba el personal para recibirla. A sólo un kilómetro, los fieles se agolpaban en montones esperando, como en un recital, la apertura del campo para encontrar la mejor ubicación en Ñu Guazú.
El pronóstico de lluvia, que ayer dio una tregua y el sol ayudó a drenar el barro del gran predio, puso en alerta a la delegación. Cristina estará ubicada junto al presidente Cartes, pero no tendrá techo que la resguarde de un posible chaparrón y los paraguas, por lo menos entre el público, están prohibidos para evitar que la multitud se quede sin ver, en el último día, al Papa.
Fuente: La Nación
Este contenido no está abierto a comentarios

