LA PRIMERA DAMA ADMITIÓ QUE TUVO "HONDA PREOCUPACIÓN" POR KIRCHNER
La primera dama, la senadora Cristina Fernández, confesó ayer que vivió la afección de Néstor Kirchner con “honda preocupación”, aunque aclaró que ahora las cosas están bien y ratificó que la decisión sobre el alta del presidente la tomará el médico Luis Buonomo, quien ratificó que podría dejar el hospital entre hoy y mañana.
La legisladora reconoció además que en los primeros momentos de la internación del jefe del Estado ella no hablaba con la prensa porque simplemente “no tenías ganas. Más allá de que es el presidente de la República, lo cierto es que es mi marido”, enfatizó.
“Ningún ministro ni familiar puede salir a hablar con propiedad de la salud del presidente”, justificó la senadora al ser consultada sobre el silencio oficial durante las primeras horas de internación de Kirchner que, sin embargo, para la primera dama “no fue tanto tiempo, en definitiva”.
El jefe del Estado fue internado el jueves a la noche en el hospital de la localidad de El Calafate y al día siguiente fue trasladado en un importante operativo de seguridad y sanitario hacia la ciudad de Río Gallegos, aquejado por una gastroduodenitis erosiva secundaria.
El médico personal del presidente señaló que Kirchner se recupera en forma satisfactoria, aunque en las próximas horas le realizarán una videoendoscopia para determinar si podría repetir un sangrado gástrico.
Al difundir el parte médico de las 19, Buonomo aseguró que “no hubo evidencia de sangrado” y dijo que los “parámetros fisiológicos” desde el punto de vista clínico se hallan “dentro de lo normal”.
“Los glóbulos rojos se siguen recuperando lentamente, como debe ser”, indicó el médico, quien ratificó que se le daría el alta al presidente hoy o mañana.
Fin del silencio
En tanto, al romper el silencio público que mantuvo durante seis días, Fernández de Kirchner aseguró ayer que “todos los temas están controlados” y que no hay “ninguna preocupación por las cuestiones de gobierno”.
La esposa del presidente explicó entonces que antes de hablar a la prensa había que tener un “cuadro de situación, porque nos parecía absolutamente irresponsable” hacerlo y generar “dudas e incertidumbre”, agregó.
Cristina Fernández confirmó luego los dichos del médico, al afirmar que “a más tardar el miércoles” el jefe de Estado será dado de alta y adelantó que ni bien se cumpla ese trámite Kirchner “viajará inmediatamente a Buenos Aires” y se quedará en Olivos.
“Por ahora están suspendidos todos los actos y los viajes”, aclaró la primera dama.
Confió después que “los peores días fueron el jueves y el viernes”, al ser consultada sobre el ánimo por el cual transitaron en estos tiempos. Relató entonces que todo se inició “el lunes, cuando fue al dentista y comenzó un tratamiento de conducto que duró dos horas y media, pero el martes se le complicó y tuvieron que volver a trabajar en la boca otras tres horas y media, lo que lo afectó muchísimo”.
La senadora llevó tranquilidad sobre la gobernabilidad en cuanto a que, según afirmó, “no hay ninguna preocupación por los temas de gobierno, porque están todos controlados”.
“Por ejemplo, en cuanto a la crisis energética, se firmó el acuerdo con Venezuela y no había ningún tema que necesitara de su atención por sí o por no”, graficó.
Al señalar que “todos los temas están controlados”, la senadora descartó la posibilidad del mando presidencial al vice, Daniel Scioli. Es decir: Kirchner sigue en la conducción de las cuestiones de gobierno desde su lugar de internación “vía telefónica”.
Esto es algo que quedó demostrado el viernes pasado, durante la conferencia de prensa que realizó el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien recibió en varias oportunidades el llamado presidencial para darle algunas impresiones sobre la conferencia de prensa que citó el jefe de Palacio de Hacienda y luego para saber como había salido el encuentro con el periodismo.
Muchas fueron las especulaciones que se tejieron este fin de semana, a raíz de la internación del presidente Kirchner y si existían los resortes constitucionales previstos para el caso y de los antecedentes históricos. Pero las hipótesis fueron desechadas, porque el presidente no se vio impedido de seguir en contacto con sus hombres de confianza en el gabinete.
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