LA PRODUCCIÓN LECHERA SEGUIRÁ EN CAÍDA POR LA SEQUÍA Y EL AVANCE DE LA SOJA
Por la sequía y el avance de la soja, la producción lechera argentina y en particular la de nuestra región, continuarán en caída en los próximos meses.
Para la temporada estival que se aproxima, los volúmenes de producción de leche serían todavía inferiores a los del verano anterior, según se desprende de los pronósticos realizados por distintos analistas.
Los dos factores determinantes para la merma productiva serán el auge del cultivo de soja y la sequía que afecta a gran parte del país.
En torno al avance de la oleaginosa, se estima que sólo en Rafaela y la región, la superficie sembrada para esta campaña será un 10 por ciento superior a la registrada en la campaña anterior.
Si bien no existe un relevamiento certero acerca de este tema, por la composición productiva de esta región, los referentes del sector no dudan en afirmar que la soja avanzará sobre superficies que hoy están destinadas a la lechería.
En rigor, más tambos se achicarán, reduciendo sus áreas de pastoreo, para dejar lugar a la siembra de la soja.
Los productores que se definieron por esa alternativa en estos días, lo hicieron después de evaluar la cuestión económica donde la soja le gana a la lechería por lejos: el grano estrella del momento ofrece una rentabilidad que supera ampliamente a la que se desprende de los alicaídos y fluctuantes precios de la leche.
Por ejemplo en nuestra zona, la constante caída de la producción de leche registrada en los últimos meses no se tradujo en una suba de los valores que el productor recibe por la materia prima. Los precios sólo lograron dejar de caer y estabilizarse y siguen pendientes de los vaivenes de la cadena láctea en la que las industrias y los grandes grupos de comercialización ejercen una posición dominante.
En la zona de Villa María, donde se extiende la cuenca más importante de la provincia de Córdoba y una de las más importantes del país, las industrias les están pagando a los tambos entre 38 y 44 centavos por litro de leche.
Sólo algunos pooles productivos (agrupaciones de tambos con poder de negociación en el precio) llegan a los 48 centavos por litro, pero esos valores tampoco escapan a los riesgos de la inestabilidad que caracteriza al sector.
Con todo, en el sector estiman que no habrá significativas mejoras del precio para los próximos meses, salvo que se dé una situación de suboferta de leche y las industrias salgan a captar tambos ofreciendo mejores valores.
Ese panorama vuelve aún más tentadora la alternativa de la soja, un cultivo que, a pesar de las advertencias sobre el desgaste del suelo, continúa imponiéndose en la zona. Además, al no tener una variante de rentabilidad similar, existe el riesgo real de que se transforme en monocultivo.
El impacto de la sequía
El impacto de la sequía también se reflejará en la producción lechera. Los tambos que no puedan desarrollar buenas bases pastoriles, tendrán una deficiente alimentación para sus vacas y, por ende, caerán sus volúmenes de materia prima.
La preocupación por este tema se advierte en la mayoría de las cuencas lecheras del país, e incluso en nuestra zona, donde la lluvia del último fin de semana fue dispar y en algunos distritos no alcanzó para revertir el proceso de sequía.
Los productores están preocupados además por la imposibilidad de realizar reservas forrajeras para el invierno, lo que los pondrá otra vez en una situación crítica de cara al segundo y tercer trimestre del año entrante.
Para colmo, los pronósticos sobre el nivel de precipitaciones para el verano que se aproxima no son alentadores.
Los expertos vaticinan que en nuestro país habrá pocas lluvias en la mayor parte del territorio durante los meses de diciembre, enero y febrero, pero difieren a la hora de explicar por cuánto tiempo se extenderá esta escasez, según indicó un despacho de la agencia Télam.
Según Rubén Bejarán, del departamento Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, el déficit de precipitaciones “puede agravarse en el verano y eso puede afectar la cosecha que está por empezar a sembrarse en esta época”.
En cambio, Hugo Hordij, del departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional, cree que la situación tenderá a normalizarse hacia mediados del verano y las lluvias llevarán por fin alivio a numerosas regiones, afectadas este año duramente por una de las sequías más graves que se recuerde en Argentina. Las regiones que, según el experto en meteorología, no sentirán la ausencia de lluvias serán las sierras cordobesas y Misiones.
El panorama no parece alentador para la lechería, que sufrirá otra baja en los volúmenes de producción de materia prima, esta vez cercada entre los factores climáticos y el constante avance de la soja.
Impondrán controles al comercio de lácteos
El Gobierno busca medidas para reducir la marginalidad en el comercio de lácteos, que ronda 20% sólo en el caso de los quesos, según estiman autoridades de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la nación (Sagpya).
La Oficina Nacional de Control de Comercialización Agropecuaria (Oncca), dependiente de la Sagpya, que en la actualidad se aboca exclusivamente al control comercial de carnes y cereales, será la encargada de fiscalizar la comercialización de lácteos.
Esta idea surgió en el Gobierno a partir de la insistencia del Centro de Industrias Lecheras (CIL), entidad que agrupa al grueso de las empresas del rubro, sobre la importancia de que el Estado combata la marginalidad que existe en el sector.
Según Infobae, la iniciativa del Estado permitirá contar con un registro actualizado de las casi mil plantas lácteas que operan en el mercado, como también de sus operaciones y situación fiscal y previsional. Estos datos, fundamentales para la transparencia del comercio, no existen en el sector lácteo desde 1991.
Entre 1986 hasta ese año, estuvo vigente la ley 23.359 que establecía, entre otros elementos de regulación del sector, el Fondo para la Promoción de la Actividad Láctea, destinado a fomentar las exportaciones y, por lo tanto, a fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones de las empresas del rubro.
Esta normativa actuaba indirectamente como controladora de la informalidad en el sector. Por lo que cuando se decidió dejarla sin efecto la informalidad comenzó a avanzar.
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