LA PROPAGANDA, EN LOS TIEMPOS DE LA POBREZA
Nadie puede discutir que la publicidad oficial, es una herramienta imprescindible para cualquier gestión. Es necesario que los gobiernos difundan sus gestiones, sus proyectos, y sobre todo, es imprescindible que la ciudadanía se informe sobre los actos de gobierno. Hasta allí no hay dudas.
Lo que si aparece como un contrasentido es que un municipio que se ha caracterizado a lo largo de los 16 meses de gobierno -que no parezca poco, sobre un total de 48 que dura la gestión- haya gastado en concepto publicitario, cifras a veces superiores a las destinadas para obras estructurales fundamentales que necesita la ciudad. Esas cifras se conocerán apenas el intendente o su secretario de Gobierno, su cuñado Pablo Abraham, respondan el pedido elevado por el concejo y que lleva la autoría de Henn y Simoniello.
¿Pero por qué en Santa Fe? ¿No debería la ciudad difundir e invertir -como lo hacen el resto de las ciudades- sus atractivos en otras ciudades, y convocar a los habitantes de otras latitudes nacionales a venir a Santa Fe?
No. SAFETUR -o la Municipalidad, que es lo mismo- invierte donde no debe invertir, sin que los ciudadanos conozcamos exactamente las cifras que “invertimos” en difundir lo innecesario…
¿Qué difunde un municipio que no gestiona? En una extensísima nota que concedió el intendente al periodista Luis Mino en la mañana de LT10, llamó la atención la falta de respuestas concretas y puntuales que tiene el Intendente a los problemas particulares de la ciudad… “eso está en carpeta”; “tenemos pensado hacerlo en 90 días”; “eso está previsto en un plan que difundiremos a futuro”; “el vecino tiene razón, pero estamos viendo la solución”; fueron las repetidas respuestas que se escucharon de boca del Intendente cada vez que un oyente de “Ahora Vengo” lo cuestionaba o le pedía explicaciones de la falta de soluciones a sus complicadas vidas cotidianas.
La pomposa fiesta de inauguración de la iluminación del Puente Colgante, cuyos números finalmente no conocimos (¿cómo se explica que el municipio haya pagado un 300 por ciento de sobreprecio por metro de manguera lumínica, tal como lo reconoció Edgardo Ragalli?), es apenas la demostración de una gestión fundamentalmente centrada en el maquillaje, y no en las soluciones de fondo.
Mientras el Puente luce iluminado (con las excepciones casi cotidianas de los fallos técnicos, que a veces lo dejan parcialmente a oscuras), los ingresos a la ciudad por el Sur, el Este y el Oeste, permanecen bajo una absoluta oscuridad, y casi todos los barrios del cordón oeste no tienen iluminación pública. Mientras Santa Fe se consolida en el ranking de la pobreza nacional, la gestión de Martín Balbarrey dilapida los dineros públicos publicitando la no gestión, e invitando a los santafesinos a visitarse a si mismos.
Es pertinente el pedido de informes de Henn y Simoniello, y ojalá tenga respuestas: Santa Fe entristece y empobrece a diario, y por la televisión (de aire y cable), las páginas de Internet, las radios de mayor alcance, algunos diarios regionales y el vespertino local, abunda la propaganda oficial.
¿No estaremos gastando mal? Ojalá que Balbarrey y Abraham, sepan responderlo.
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