LA PROVINCIA APELÓ UNA MILLONARIA INDEMNIZACIÓN
El gobierno provincial presentó ayer un recurso de inconstitucionalidad a través de la Fiscalía de Estado ante el fallo de la Cámara Civil que ordenó una millonaria reparación económica a la única sobreviviente de la llamada Masacre de Recreo, ocurrida en diciembre de 1995 en la localidad vecina a la ciudad de Santa Fe.
En un fallo dictado el 7 de junio pasado, la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Santa Fe resolvió admitir el reclamo moral planteado por los parientes de la familia asesinada por Marcelo Chajá Ferreyra, un prófugo de la cárcel de Las Flores.
La sentencia de hace dos meses se fundamentó en la presunta negligencia del Servicio Penitenciario y la policía de la provincia. Es que el 1 de diciembre de 1995 cinco delincuentes de extrema peligrosidad escaparon con asombrosa facilidad de la cárcel santafesina. Y ese grupo era liderado por el Chajá Ferreyra, quien estaba condenado por graves delitos y sin embargo tenía en su poder las llaves que abrían los lugares clave del penal.
Once días después de la evasión, Ferreyra irrumpió en la vivienda 41 del barrio Hipotecario de la localidad de Recreo donde asesinó sin piedad a Nélida Susana Toledo de Vega, una mujer embarazada de siete meses, y a sus hijos Alberto, de 11 años; Daniel, de 10; Sebastián, de 8; y Cristian, de 18 meses.
Habían transcurridos los primeros minutos de aquel 12 de diciembre cuando el Chajá, a punta de cuchillo y en medio de un robo, asesinó uno por uno a todos los integrantes de la familia ante la indefensión en que se encontraban. Así se consumó lo que luego se conoció como la Masacre de Recreo, uno de los hechos más morbosos de la historia delictiva santafesina.
Precisamente, las pericias sicológicas previas a la fuga advertían sobre la personalidad sicopática y morbosa de Ferreyra. Sin embargo, el hombre fue asignado a lugares privilegiados del penal santafesino, desde donde perpetró una pintoresca huida por la misma puerta del presidio. Tras ello, se reveló la responsabilidad de la policía provincial en la recaptura del delincuente. Es que durante 11 días Ferreyra convivió libremente en la localidad de Recreo, a pocos metros de la propia comisaría del pueblo y a escasos kilómetros de la cárcel de donde se había fugado. No hubo límites en la desidia por atraparlo, ya que las seccionales de la zona ni siquiera tenían una foto, ni un identikit del prófugo para dar con su paradero.
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