LA PROVINCIA DE SANTA FE ADHIRIÓ AL CANJE DE LA DEUDA EN DEFAULT
La provincia de Santa Fe adhirió al canje de la deuda en default que reprogramó el Gobierno Nacional, luego que el ex Presidente de la Nación, Adolfo Rodríguez Saa, anunciará a fines de 2001 que Argentina no pagaba más su deuda.
El Tesoro santafesino aceptó canjear los bonos globales por 23 millones 400 mil dólares, que estaba en su poder. Ayer, el Ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció la salida del Default, luego de 3 años.
Al final, las apuestas no estaban tan equivocadas: la adhesión al canje de la deuda en default terminó siendo del 76.07%. Con su característico tono profesional, el ministro Roberto Lavagna, anunció ayer en el Salón Blanco de la Casa Rosada la cifra que tanto se esperaba en los mercados y los centros de poder. Pero, fue el presidente Néstor Kirchner, el que se robó políticamente el acto, en el que tuvo hinchada propia: desde los más poderosos empresarios de la Argentina, hasta piqueteros oficialistas, los jefes militares y toda la dirigencia de la CGT. No faltaron diputados, senadores, gobernadores. Pero, por sobre todos los invitados, se destacó el primer mandatario de la democracia, Raúl Alfonsín, que estuvo sentado junto a la primera dama, Cristina Kirchner, y se llevó un agradecimiento presidencial.
“Se superó uno de los mayores obstáculos para la economía”, dijo el Presidente, que insistió que el país no había salido aún del “infierno”. “No desaparecerán mágicamente los problemas, vendrán otros. Pero, comenzamos a poder salir: nos merecemos un mejor Estado, un mejor mercado, una mejor sociedad”.
El ambiente era positivo, y en sus discursos tanto Lavagna como Kirchner insistieron que querían evitar el triunfalismo. Pero, al final, ninguno de los dos pudo olvidarse de sus críticos. Primero, fue el ministro que afirmó que todos los consejos que le habían dado cientos de consultores y analistas, no habían servido para nada. Y luego, el Presidente se despachó con una larga filípica contra los gurúes económicos, “que fueron parte del problema, contribuyeron a llevarnos al desastre del que venimos”. Entonces, con gestos teatralizados, enumeró a cada uno de los analistas que en algún momento lo criticaron, entre ellos, Pablo Guidoti, Miguel Kieguel, Carlos Melconian, Manuel Solanet y Jorge Avila y recordó todo lo que ellos decían de la negociación de la deuda. “Mediocres, inaceptables patoteadas, van al fracaso, falta de seriedad, técnicamente incorrectos, nos aislamos del mundo, nos caemos del planeta”, dijo que dijeron.
La sala explotó entonces en los primeros aplausos, ya que curiosamente había reinado el silencio cuando Lavagna había anunciado el principal dato del día, el de la altísima participación. Algunos hasta escuchaban embelesados, como el piquetero Luis D’Elía, que vestido de remera negra, pareció adorar la crítica presidencial. Pero, Kirchner casi que reconoció que se le escapó la lengua y dijo mirando fijo a Cristina: “Me han aconsejado todo el día que no lo diga”. Minutos antes, también había disparado contra Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, aunque evitó mencionar sus nombres.
Tanta fue la retórica, que por un momento se olvidó de lo más importante, los datos duros. Gracias al canje, la deuda se redujo de 191.224 millones de dólares a 125 mil millones. Ahora, la deuda en vez de representar el 113% del PBI, es sólo el 72%. Luego de haber cambiado 152 bonos en default, por tres tipos de papeles, denominados en euros, yenes, dólares y pesos, el Estado nacional se ahorró la friolera de 67.328 millones. Pero, este año vencen 13.020 millones de dólares.
El misterio de las cifras se mantuvo casi hasta el final. Pero, instantes antes de que empezara el acto, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, le sopló al oído el 76 por ciento al secretario de Medios, José Albistur, rompiendo, para los pocos que lo alcanzaron a escuchar, la magia de la sorpresa. Lavagna se llevó un prolongado aplauso, tras una prolija exposición que, según comentaban algunos presentes, causó algún dolor de cabeza, cuando se repasó la versión final, ayer por la mañana. El ministro, que siempre pone énfasis en mostrarse duro, pareció emocionarse un segundo cuando escuchó la ovación. Pero, luego, se mordió los labios, miró el reloj y volvió a componerse.
Kirchner escuchó atentamente a Lavagna, jugueteando con su pelo. Cuando le tocó hablar, remarcó varios conceptos que ya había mencionado su ministro: tal vez, el más importante, que el canje había sido un producto argentino. “Actuamos como somos”, dijo el Presidente, que instó a sacar lecciones del default. Remarcó que esta era una solución sustentable. “No se puede prometer aquello que se sabe que no se puede cumplir”. “Vienen nuevos desafíos”.
El público que acudió a escuchar al Presidente, en un día que se vivía como histórico, desbordaba el Salón Blanco. Estaban Julio Werthein (Grupo W), Alfredo Coto, Luis Betnaza (Techint), Luis Pagani (Arcor), Jorge Brito (Banco Macro, Adeba), Mario Vicens. Había algunos embajadores y hasta las secretarias de los hombres clave del Ministerio.
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