LA PROVINCIA PENDE DE UN HILO
Los principales empresarios santafesinos lo intuían. Pero quedaron pasmados cuando lo escucharon de boca del propio presidente de la Empresa Provincial de la Energía: “El sistema de transporte de electricidad está en el 95 por ciento de su capacidad y en algunos momentos trepa hasta el 98”, confesó Luis El Halli Obeid dejando la sensación a los dueños del capital productivo que estaban parados al borde de una cornisa. El alarmante informe fue suministrado en una reunión realizada la semana pasada entre el titular de la EPE y representantes de la Federación de Industrias de Santa Fe (Fisfe), cuyo titular, Carlos Garrera, explicó qué pasaría si la demanda superara el ciento por ciento de la capacidad instalada de transporte de energía. “Podríamos tener un colapso espectacular donde podría salir de servicio todo el sistema desde Rosario para arriba, todas las provincias que están al norte”.
Igual que en el verano, el consumo de energía eléctrica se incrementa en pleno invierno. Y cuando ello ocurre los cables se ponen al rojo vivo. Los medios de comunicación dieron cuenta en las últimas semanas de algunos síntomas que muestran el colapso de las líneas de distribución de la EPE que abastecen a los asentamientos irregulares. Los vecinos de esos sectores se quedaron sin electricidad, incluso durante varios días, y decidieron protestar cortando calles y hasta la autopista Rosario-Buenos Aires.
Pero lo que preocupa a los grandes industriales de la provincia es que cuentan con información concreta de que esos problemas localizados podrían reproducirse a nivel general sacando de servicio no ya el conductor que abastece un barrio periférico sino líneas de transporte de alta tensión que proveen a pueblos, ciudades y a todo el sector productivo.
Después de escuchar a El Halli Obeid, el titular de Fisfe, Carlos Garrera, sostuvo que “es esencial que esto sea manejado de forma eficiente y con un criterio que permita superar la crisis”, pero agregó que es necesario “que se planteen las inversiones a largo plazo que permitan seguir aumentando el consumo” sin correr el peligro de que el sistema entre en colapso.
En realidad, tanto los industriales como el gobierno nacional y las autoridades de la EPE –la empresa provincial que distribuye la energía que recibe del sistema interconectado nacional– coinciden en que es necesario generar en los próximos años fuertes inversiones para fortalecer la red, de modo de no estar jugando todo el tiempo al límite.
“Es necesario hacer las inversiones que se requieren. Algunas corresponden a la EPE y otras a empresas transportadoras que tienen las concesiones de las líneas que posibilitarían ampliar el rango que deberíamos tener” para satisfacer la demanda, pidió Garrera después de salir de la reunión de la semana pasada donde El Halli Obeid confesó los altísimos porcentajes de demanda que está soportando la red. A su lado estaba su primo, el gobernador de la provincia.
En la buena senda
Si bien saben que están parados en una cornisa, los grandes industriales admiten que hay signos oficiales positivos en materia de inversiones a corto y mediano plazo. A los compromisos que asumió la EPE, se suman las renegociaciones que lleva adelante el gobierno nacional con las concesionarias del transporte de energía y con las generadoras.
Particularmente, los empresarios santafesinos están entusiasmados con el resultado del plebiscito de hace una semana en Bolivia porque parece conceder luz verde a la construcción de un gasoducto que nacerá en el Altiplano y traerá gas natural a lo largo de seis provincias argentinas terminando su recorrido a la altura de la ciudad de Santo Tomé. La obra –el gasoducto del Noroeste– está pensada como fruto de una asociación entre el grupo Techint y el Estado nacional y, además de garantizar mayor satisfacción de la demanda de gas por parte del sector productivo, promete abastecer con comodidad el gasoducto de la cuenca lechera, en el centro oeste de la provincia de Santa Fe.
Pero el emprendimiento que más entusiasma a los industriales nucleados en Fisfe es el anuncio de la construcción de una usina productora de electricidad de ciclo combinado, lo cual implica que se producirá energía eléctrica por medio de gas y agua, algo que sólo será posible con la construcción del gasoducto del Noroeste.
Esa usina, que generaría unos 800 MW, es una inteligente iniciativa del gobierno nacional. Ocurre que el Estado les debe a las generadoras de energía eléctrica cerca de dos mil millones de pesos y anunció que les pagará con la construcción de una nueva usina que será administrada y explotada por ellas. De esa manera mata dos pájaros de un tiro: avanza en la normalización de la relación con las concesionarias que producen la energía y, a la vez, aporta una solución al déficit que en ese sector tiene el país.
Según los cálculos de Garrera, en base a la información oficial que le brindaron las autoridades santafesinas, en un año y medio o dos Santa Fe puede contar con el gasoducto y la nueva usina, de la cual esperan que la EPE se abastezca directamente, reduciendo costos de peajes y pérdidas técnicas.
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