LA QUIJOTADA RESULTÓ EXITOSA
“Estamos muy satisfechos. El Congreso de laS lenguaS ha sido un éxito, ha tenido una repercusión nacional e internacional que jamás imaginamos que iba a tener esta ‘quijotada’, si cabe la expresión en este contexto”, bromeó Rodolfo Hachén, artífice del encuentro ante Rosario/12 El etnolingüista destacó en este sentido “el apoyo de estas figuras como Adolfo Pérez Esquivel, Ernesto Cardenal, José Saramago, Rainer Enrique Hamel, vino a sumar una voz que aporta mucho a lo que estamos planteando desde este Congreso, como es esto de acompañar a los pueblos minorizados”. Lo hizo en el día de cierre de este Congreso “paralelo” donde se difundió una declaración que exige “el respeto a las lenguas de los pueblos originarios y su inclusión en el sistema educativo, defendiendo la interculturalidad y la autodeterminación lingüística”. El texto reafirmó “la vitalidad de las Lenguas Originarias y por lo tanto de nuestros ancestros, de nuestra cosmovisión e identidad”. A los reclamos sumaron la devolución de territorios a los pueblos originarios.
Hachén no dudo al afirmar que “le hemos demostrado al mundo, pero sobre todo a nosotros mismos, esto de que las utopías son posibles si trabajamos con convicción y fundamentalmente si trabajamos todos juntos. Creo que hay que salir un poco de esta cuestión. Esto nos habla de que hay que empezar a cambiar los paradigmas, la mirada, que hay que empezar a salir del lugar de víctimas para convertirnos en protagonistas de nuestra propia historia, la historia que construimos día a día, entre todos. Creo además que este congreso no sólo le dio lugar a los representantes de otras lenguas, sino a la gente en general, como el público que asistió a las distintas charlas”, afirmo Hachén.
En el marco de la jornada de cierre se dio a conocer la declaración de los Pueblos Originarios presentes en el I Congreso de LaS LenguaS, donde se proclamó “la existencia de nuestras Lenguas a pesar de haber sufrido la negación y el avasallamiento de la colonización primero, y del Estado hegemónico después, en su falaz pretensión de unidad: un territorio, un pueblo, una lengua”.
En el documento se apunta que “las lenguas de los Pueblos Originarios son lenguas cultas y como tales acarrean conocimiento, innovaciones y prácticas que deben ser oficializadas e incorporadas al sistema educativo. Y reseñaba que “la interculturalidad, entendida como respeto mutuo y recíproco, es una riqueza y es un derecho no solo de los Pueblos Originarios sino también del Pueblo Argentino y de la humanidad”. También que “el planteamiento de la Interculturalidad es el resultado de una larga y constante lucha de los Pueblos Originarios. Y concluye afirmando “la autodeterminación lingüística como modo de reivindicación contra la aculturización y asimilación forzada, sufridas por nuestros pueblos”.
La declaración concluyó con una serie de exigencias figuran “la transformación del Estado Monocultural a un Estado Intercultural que garantice la posibilidad de desarrollar nuestras lenguas en igualdad de oportunidades; el ejercicio de nuestra Educación Autónoma y la restitución de nuestros territorios”.
En igual sentido pidieron “el irrestricto e inmediato cumplimiento de la Constitución Nacional en su artículo 75, inciso 17 y 22, del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo ‑ratificado por Ley 24.071‑ , de la Ley 23.302 de política indígena y apoyo a las comunidades y demás normativas nacionales vigentes.
También exigieron “que el Estado asuma que su política monocultural es la responsable directa del debilitamiento de nuestros idiomas y que debe sostener económica y jurídicamente los programas que los pueblos originarios llevamos adelante en el proceso de reafirmación de nuestra identidad”. Otro de los reclamos fue “que el educador originario avalado por su propio pueblo sea reconocido por los ministerios correspondientes y por los Estatutos Docentes”.
Por último solicitaron “que el Gobierno Nacional garantice presupuestariamente la conformación del equipo que lidere la E.I.B (Educación Intercultural Bilingüe) conformado por educadores originarios avalados por sus propios pueblos”.
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