LA REINA DE INGALTERRA RECIBIÓ A BUSH
Con una ceremonia incompleta por las férreas medidas de seguridad, el presidente estadounidense, George Bush, se encontró esta mañana con la reina Isabel II de Inglaterra en el Palacio de Buckingham. La bienvenida de la realeza británica será contrapesada hoy por una marcha de repudio a la visita que promete ser imponente.
Bush arribó al Palacio Real cerca de las 7, hora argentina, y el contacto oficial se vio inmerso de ahí en más en la pomposidad de una ceremonia protocolar que sigue al pie de la letra las normas reales. Pero también en un operativo de seguridad pocas veces visto.
Por ese motivo, el acto no pudo ser completo. Scotland Yard prohibió que Bush realizara el clásico recorrido en carruaje hasta la residencia real.
La seguridad del jefe de la Casa Blanca es por estos días una cuestión de Estado en el Reino Unido. Londres se convirtió en una fortaleza custodiada por 14.000 policías que, según los ciudadanos de la capital británica, no dejan a nadie en paz con sus requerimientos de seguridad.
Al acto de bienvenida, según fuentes de la realeza, asistieron el príncipe Felipe de Edimburgo, otros miembros de la familia de la reina y altos funcionarios del gobierno británico.
El jefe de la Casa Blanca, que ingresó al palacio junto a su esposa Laura, fue recibido con 41 salvas de cañones disparadas por soldados del Regimiento Real de Artillería, ubicados en las cercanías de Buckingham, más precisamente en el Green Park, uno de los parques reales de Londres.
Entre los funcionarios del gobierno inglés se encontraban el primer ministro Tony Blair, el canciller Jack Straw, el ministro de Interior, David Blunkett, y el de Defensa, Geoff Hoon, concluyeron las fuentes.
Hoy se prevé una larga marcha por el centro de Londres en repudio de la visita de Bush. La tensión por posibles incidentes con los efectivos que robustecieron la seguridad de la ciudad está latente.
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