LA REINCIDENCIA ENTRE PRESOS LIBERADOS ES DEL 22%
—¿Cuál es el porcentaje de reincidencia delictiva en la provincia?
—El porcentaje que tenemos es en base al Registro Nacional de Reincidencia de Buenos Aires, que está dando en la provincia de Santa Fe un 22% de reincidencia. Estamos por debajo de la media nacional, que es de 24%.
—¿De qué modo logran bajar los niveles de conflicto entre los internos?
—Hemos implementado una política de diálogo para escuchar las demandas y las necesidades y avanzar en la resolución de cosas sencillas. Por ejemplo, en la cárcel de Coronda existía un régimen de máxima seguridad con pabellones donde se ponía a la gente de mala conducta. Allí había un régimen distinto de vida que era el foco de los motines y de la violencia. Desmontamos esos pabellones, integrando a esa gente con el resto. Así se diluyó el accionar de la gente que provocaba disturbios con gente que preserva el orden, por eso desde marzo hasta la fecha no tuvimos motines en Coronda.
—¿Cómo explica entonces los hechos sucedidos la semana pasada? ¿No fueron acaso motines?
—No fueron motines, sino hechos diferentes. Hace unos días –un domingo–, luego de la hora de visita, no quisieron retirarse los familiares dentro un pabellón, producto de que los internos querían el traslado a la ciudad de Santa Fe. Y el martes a la noche, dos internos que también querían traslado retuvieron a tres personas de la Pastoral Carcelaria. Estos fueron dos reclamos individuales, no colectivos, que tuvieron un rechazo total del resto de la población del penal, quienes hicieron manifestaciones públicas rechazando dicha actitud.
—¿Continúa habiendo enfrentamientos entre internos rosarinos y santafesinos en la cárcel de Coronda y Las Flores?
—En dos pabellones de ingreso esta cuestión todavía tiene importancia, por lo que hay inconvenientes, pero estamos trabajando para superarlo. En el resto de las cárceles no. Fundamentalmente en Coronda, donde se juntan rosarinos con santafesinos, éstos conviven sin problemas.
—En Rosario, ¿cómo se soluciona la superpoblación de presos que, alojados en las comisarías, tienen que ser controlados por policías que hacen de guardiacárceles, cocineros y que además deben velar por la seguridad ciudadana?
—Sin inversión no hay solución del problema crónico que tenemos en la ciudad de Rosario con los presos en comisarías. Para eso el gobierno propuso un plan de construcciones que en esta primera etapa consta de seis alcaidías para procesados y dos cárceles. Cada una de estas obras está en distintas etapas de su ejecución.
—Si se construyen más espacios para alojar presidiarios va a necesitarse mayor cantidad de personal.
—Sí, por supuesto. Hay todo un programa de incorporación de personal que tiene que ver con la finalización de las obras. Pero se requiere equipamiento, móviles para el traslado de detenidos, armamento, personal profesional, psicólogos y trabajadores sociales para cada unidad que se monta.
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