"LA RELIGIÓN ES UN TEMA COMERCIAL"
Abel Ferrara se hace esperar, como se hizo esperar para llegar aquí y también para dar su Master Class (en la que bebió más cerveza de lo que habló). Pasan los minutos y el director de Un maldito policía y la actual Mary no aparece. Cuando lo hace, su imagen contrasta en todo con la escena de un hotel cinco estrellas. Con un saco arrugado y manchado, y los pelos revueltos a lo Keith Richards, da toda la impresión de que el hombre ni siquiera ha dormido. O bien, que si lo hizo, fue en una vereda, al lado de algún tacho de basura y con un gato dándole vueltas alrededor.
Decir que Ferrara es “un personaje” es quedarse corto. Se conoce su larga batalla contra las drogas (de hecho, su filme sobre vampiros, The Addiction, es una indirecta referencia a ello), su comportamiento autodestructivo y su carácter bastante fuerte. También se conoce su enorme talento, expuesto en películas intensas y de culto como Un maldito policía o El funeral.
Lo de “personaje” se extiende a otras áreas de su vida. Durante una entrevista anterior que hizo con Clarín en Venecia 2005, en el medio de una pregunta el hombre se relajó en un sillón, cerró los ojos y… se quedó dormido. Y lo más gracioso del asunto es que, cuando se despertó, respondió la pregunta. Allí además tenía una mano vendada y ensangrentada porque, según dijo, “me corté lavando los platos”.
La película que Ferrara presentó en Venecia —allí ganó el Premio Especial del Jurado— y muestra aquí es Mary, que cuenta tres historias paralelas, la de un cineasta que hace una película sobre María Magdalena (Matthew Modine), la de la actriz que la representa (Juliette Binoche) y la de un conductor televisivo especializado en temas religiosos (Forrest Withaker).
La película habla sobre el rol de María Magdalena en la vida de Jesús. ¿Leyó “El Código Da Vinci”? ¿Le gustó?
No me gustó mucho. No soy crítico, pero me pareció una historia detectivesca bastante tonta. Pero lo fascinante es el tema, creo que eso es lo que la convirtió en un éxito.
¿Cuál cree que es la razón de su éxito?
La gente quiere saber más sobre el tema, entenderlo. La religión es un tema comercial. Eso ahora, porque a mí durante años me dijeron los productores de que a nadie le interesaba la religión. Y eso es basura.
¿Fue “La pasión de Cristo” la que cambió el mercado? ¿Qué piensa de ella?
Estoy contento con que la haya hecho, su éxito facilitó que nuestra película se pudiera hacer. No me gusta opinar de películas de otros. Para eso soy director de cine: para no tener que ser crítico (risotadas).
El personaje de Whitaker tiene una relación ambigua con su propia religiosidad. ¿Cómo es en su caso?
Yo fui educado tradicionalmente dentro del catolicismo, pero con el tiempo fui expuesto a cosas nuevas, mucha nueva literatura y eso me cambió un poco la manera de ver las cosas. No se puede negar, por ejemplo, la existencia de los “evangelios apócrifos”… Hay mucha confusión entre lo que dice la Biblia y todos estos libros nuevos, y ya nadie sabe qué es cierto y qué no.
¿El personaje del director que hace Modine es usted?
Matthew es el director que uno quisiera ser (sonora risotada). Un egomaníaco que anda con anteojos de sol encima todo el tiempo. No, no soy yo. Matthew es un tipo simpático y, por la forma en que lo interpreta, convierte al personaje en algo distinto a como estaba escrito.
De las religiosas clásicas dice ser fanático de las de Pasolini y de Rey de Reyes, de Nicholas Ray. “Pero también todas las películas de Luis Buñuel son sobre la religión”, agrega. Y sigue admirando a “Marty” Scorsese. “Siempre me interesa seguir sus películas, ver qué hace.”
En “Mary” se toca en un momento el tema del conflicto entre israelíes y palestinos. ¿Por qué decidió incluirlo?
Porque ambos rezan y ambos matan. Es algo que me llama la atención, que de la religión surja tanta violencia. Eso es algo que pasa cotidianamente y me parece un horror.
Ferrara cuenta que hacer la película —que tiene un productor argentino radicado en Francia, Fernando Sulichín— no fue sencillo. “Como todas mis películas. Deseás, peleáas, pensás que sale, pero no. Si fuese fácil lo haría todo el mundo.”
Ganó un premio en Venecia, vino a otro festival. ¿Cómo se lleva con estos eventos?
Nunca había ganado un premio en un festival. No me voy a poner en contra, ni mandaría a una india a recibirlo (risas). Los festivales son buenas oportunidades para mostrar tus películas. Los premios son secundarios. Y después se convierten en un problema, porque tenés que lustrarlos y limpiarlos…
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