LA RENUNCIA DE OCAÑA A SU BANCA GENERA UN DILEMA EN EL ARI
En vez de beneficiarse, el ARI encontrará una complicada situación política por la renuncia de Graciela Ocaña a su banca de diputada nacional, después de dos años y medio de haber asumido como directora ejecutiva del PAMI.
El retiro de la Cámara baja de Ocaña suena lógico. Las licencias se explican por cuestiones ocasionales, pero la actual mandamás del PAMI, la obra social más poderosa del país que atiende a los jubilados y pensionados, está en sus funciones desde principios de 2004, se siente cómoda en su función y en la Casa Rosada están “muy conformes” con su gestión. Al punto que ha recibido la distinción de ponerse al frente del kirchnerista Partido de la Victoria, para que la “hormiguita” despunte el juego de la política a la que siempre quiso volver.
El asunto es que Ocaña llegó a convertirse en diputada nacional representando al ARI, el partido que lidera Elisa Carrió. La “hormiguita” fue la mano derecha de Carrió en casos como el informe parlamentario sobre el lavado de dinero en la Argentina, pero luego se pasó al kirchnerismo.
Los dirigentes del ARI reclamaron muchas veces por esa banca, pero cuando el 31 de agosto se venza el plazo de la licencia otorgada en Diputados y Ocaña no vuelva a pedir licencia y presente su renuncia, le creará un problema político al ARI, que ya viene en dificultades desde que hace dos semanas Lilita Carrió decidió dar un paso al costado en la conducción del partido.
Resulta que en la lista de candidatos a diputados nacionales por el ARI de la provincia de Buenos Aires que participó de la elección de 2003 la primera suplente es Elsa Quiroz.
La dificultad sobreviene porque Quiroz resultó electa diputada en las elecciones parlamentarias del 2005 y juró como tal en diciembre de ese año y tiene mandato hasta 2009. Y el que sigue en la lista del 2003 es Gustavo Cardessa, actual titular del Partido Intransigente (PI), quien había integrado entonces como aliado la lista del ARI.
Hace ya tiempo que el otrora importante PI rompió con Carrió y su partido y en estos momentos flota a la izquierda del Gobierno, coqueteando con el kirchnerismo, pero sin haber definido todavía su política de alianzas.
La eventual llegada de Cardessa al Congreso produce regocijo en la reducida clientela del partido fundado por el fallecido Oscar Alende, que vería así amplificada su posibilidad de representación parlamentaria pensando en la franja electoral “progresista”.
Pero al mismo tiempo provoca un fuerte desencanto en el ARI. Entre los seguidores de Carrió no faltan los que piensan que Quiroz debe renunciar a su actual mandato, que es hasta 2009, y asumir el que le resta al mandato Ocaña, que caduca en diciembre 2007. Así le bloquearía el paso a Cardessa.
Pero esta jugada, además de ser un mal negocio para Quiroz, dejaría mal parado al ARI, que ha ganado prestigio en la sociedad combatiendo las malas artes especulativas de la llamada vieja política.
El debate aún está en pañales en el ARI, pero sus dirigentes tendrán que decidirse si le cierran el camino a Cardessa o pierden una banca clave para su lucha parlamentaria.
Si así sucediera, Quiroz tendría que hacer un gambito consigo misma y le dejaría el lugar en la lista del 2005 que ahora ocupa Lidia Naim, arista de pura cepa y esposa del actual intendente de San Martín, el también arista Ricardo Ivoskus. Se trata de una movida política complicada pero posible.
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