LA REPARACIÓN DEL NUDO VIAL DE EL POZO SIGUE DEMORADA
“Los choferes de los colectivos de la línea 2 son los más preocupados. Cada vez que circulan por el tablero del puente sobre la ruta 168, lo deben hacer prácticamente a paso de hombre, sobre todo cuando el vehículo está colmado de pasajeros”.
“Pero los colectivos no son los únicos vehículos que padecen las eternas deficiencias que presenta el distribuidor de tránsito que comunica a barrio El Pozo con la ruta nacional y el megamercado…”
Así comenzaba un nota publicada en las páginas de El Litoral el 14 de abril de 2004, es decir, hace más de un año. Claro que en los últimos 12 meses los problemas se agravaron: las grietas se profundizaron y las juntas de dilatación ya se convirtieron en verdaderos baches.
Hace dos meses se hizo un relevamiento del estado y los costos que demandará la reparación de se nudo vial, que diariamente distribuye el tránsito de miles de vehículos. Serán unos 80 mil pesos los que se deberán gastar para dejarlo como nuevo. Además de la reparación de la estructura, la obra comprenderá el mejoramiento de las barandas de protección y pintura.
El estudio fue realizado por técnicos de la Dirección Provincial de Vialidad. Pero la obra será licitada por la Municipalidad. ¿Por qué? “Se resolvió firmar un convenio con el municipio para que sea la encargada del llamado y agilizar los tiempos”, explicó el director de la DPV, Antonio Grbavac.
Según aseguró el funcionario, los fondos ya fueron gestionados. Aunque la obra volvió a tropezar con otro escollo: las medidas de fuerza del personal de la Dirección, que produce demoras “en algunos trámites” para continuar lo pactado con el municipio.
Grbavac estimó que una vez superado esto, se avanzará en el convenio para que el municipio llame a licitación. “Después, los trabajos podrán demorar entre unos 60 ó 90 días”, estimó.
Tablero descalzado
Desde la DPV aseguran que el puente no corre riesgos para el tránsito. Sí muestra “el deterioro propio de la falta de mantenimiento. Por eso se va a reparar, no se va construir un puente nuevo”, aclaró Grbavac.
Desde hace años los vecinos y automovilistas venían reclamando tareas de mantenimiento sobre ese nudo vial, que en rigor de verdad es usado por todo tipo de vehículos: desde bicicletas y pequeñas motos hasta camiones de gran porte.
Si se mira el puente desde abajo, es posible detectar grietas que dan la sensación de que el cruce está prácticamente suspendido en el aire. El lugar más comprometido está ubicado del lado norte de la ruta nacional 168, junto al camino que permite cruzar desde El Pozo (o la ruta) hasta el megamercado ubicado enfrente.
El tablero en esa zona está descalzado y las juntas de dilatación se convirtieron en obstáculos para los automovilistas, que prácticamente deben reducir su marcha a cero para poder atravesarlas sin sobresaltos.
Pero no sólo los que se desplazan en vehículos tienen complicaciones a la hora de sortear el puente. Los vecinos del barrio El Pozo, cuyas viviendas dan a la calle colectora paralela a la ruta nacional N° 168, sostienen que el constante tránsito de camiones y colectivos causa problemas en sus viviendas.
Afirman que las vibraciones que transmite el tránsito pesado (producto del mal estado de la calle) provoca grietas en las paredes de sus viviendas y en la intersección de éstas con los cielorrasos.
Este contenido no está abierto a comentarios

