LA REPRESIÓN EN EL NORTE DE LA PROVINCIA, EN LA MIRA JUDICIAL
En la Guardia Rural Los Pumas de Santa Felicia, en el norte santafesino, habría funcionado un centro clandestino de detención donde estuvieron secuestrados militantes de la ciudad santafesina de Vera en la última dictadura militar, que luego fueron trasladados a la cede central de la fuerza en el distrito de Santa Felicia (en forma clandestina) para ser interrogados y luego trasladados a la ciudad de Santa Fe. Cinco de esos militantes ya brindaron su testimonio ante el juez federal de Reconquista Virgilio Palud y uno de ellos, Héctor Magni, contó parte de esa historia de horror (ver aparte). Palud citó para el 25 de agosto próximo a quien se desempeñaba como jefe de la III Brigada Aérea de Reconquista y ahora el abogado que impulsa la causa tomó contacto con la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y de la Nación porque detectaron una posible apropiación de un hijo de desaparecidos.
LA PESQUISA
Palud tomó declaración a cinco de las víctimas de la dictadura en la ciudad santafesina de Vera quienes aportaron, entre otras cosas, el dato de que en el Cuartel Central de la Guardia Rural Los Pumas en Santa Felicia (localidad ubicada en el departamento de Vera, a 80 kilómetros de Santa Fe) funcionó un centro clandestino de detención. Según una fuente del expediente, habría otras dos personas que pasaron por ese centro en condiciones de prestar declaración, al igual que la viuda de una tercer víctima (ya fallecida) que podría brindar su testimonio en calidad de testigo.
En el marco de la misma causa se realizó otra inspección ocular en la III Brigada Aérea de Reconquista por el aporte de nuevos testigos.
LA CAUSA
Actualmente el Juzgado Federal de Reconquista, a cargo de Palud, tramita la causa 50/06 que tuvo origen cuando a principios de este año Alejandro Córdoba presentó una denuncia por violaciones a los derechos humanos cometidos contra su persona en la III Brigada Aérea durante la última dictadura militar. El mes pasado se hizo la pimera inspección ocular en la que Córdoba reconoció como su lugar de detención.
En el marco de la misma causa, y a partir de la declaración de una de las testigos que dijo saber de otros lugares de detención clandestinos en el norte santafesino, el abogado que lleva adelante el expediente, Gabriel Hernández, solicitó al Juez Palud la posibilidad de ampliar los testimonios incluyendo víctimas de la represión de la última dictadura en Vera y que estuvieron detenidos en el Cuartel Central de la Guardia Rural Los Pumas con asiento en Santa Felicia, en el departamento Vera.
DOS DÉCADAS DE SILENCIO
Más de 20 años les costó a las víctimas de la represión en Vera contar en público sus dolorosas historias. Ahora esos testimonios pasaron a formar parte de un expediente judicial a partir de la declaración que brindaron ante Palud.
Los testigos fueron Enriqueta y José Humberto García, Alberto Romero, Máxima Ortiz y Héctor Magnio. Ellos relataron cómo y por quiénes fueron secuestrados de sus casas en la ciudad de Vera, llevados primero al Cuartel Central de la Guardia Rural y luego conducidos a la ciudad de Santa Fe, donde fueron torturados.
TESTIMONIOS
Consultado al respecto el juez federal, Virgilio Palud, dijo que se están acumulando testimonios y “en la medida que vayamos reuniendo datos y elementos suficientes vamos a terminar llamando a indagatoria a los responsables de aquella época en la zona”.
En diálogo con la radio FM Activa de Vera, el magistrado dijo que seguramente también se hará una inspección ocular a la Guardia Rural, pero eso sucederá “ en la medida de lo que surja de las testimoniales que se brinden”.
El abogado Gabriel Hernández relató además que presentará una denuncia, que ya le enviaron a los secretarios de Derechos Humanos de la provincia y de la Nación, “porque hemos detectado el caso de un chico apropiado” que es de Reconquista.
“LO PEOR QUE QUEDA, VERGÜENZA POR HABER TEMIDO”
Treinta años le costó a Héctor Magni contar lo que le pasó en Vera en épocas de la dictadura militar. Hoy puede transformarse en un testimonio clave de la represión de aquellos años que comenzó a investigarse en el Juzgado Federal de Reconquista. Magni ya declaró ante el juez Virgilio Palud sobre sus días de cautiverio en la Guardia Rural Los Pumas en Santa Felicia, departamento Vera, y reproduce en esta nota algunos de esos recuerdos del horror.
Magni, el Negro para sus amigos, guardó silencio público sobre las circunstancias que lo tuvieron como una de las víctimas de la represión de Estado desatada en Vera con el golpe militar del 24 de marzo de 1976. Sólo su círculo íntimo conoce las aberraciones que tuvo que pasar este docente de Vera que hace algo más de 20 años que dejó su ciudad y está radicado en la ciudad de Santa Fe, ejerciendo su profesión como titular de cátedra de lingüística general de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral.
“Lo peor que le queda a uno es la vergüenza por haber tenido miedo. Y esto yo lo puedo decir ahora porque uno empieza a trabajar estos miedos y ahora me parece importante decirlo y volcarlo en palabras” comenzó su relato Magni en charla con FM Activa, y describió que todavía le asustan los golpes de puertas de los automóviles porque le recuerdan el día que lo fueron a buscar a su casa en Vera.
Fue un día de mucho calor en febrero de 1977. Esos estruendos fueron los que lo alertaron que lo venían a buscar mientras él se estaba bañando. Entraron a los golpes de puertas, lo sacaron de la ducha y arrastrándolo lo subieron a uno de los autos que lo conduciría al comienzo de su calvario.
Antes de llegar al Cuartel General de la Guardia Rural en Santa Felicia tuvo un paso fugaz por las instalaciones de la UR XIX. Luego, con los ojos vendados, fue conducido a la sede de Los Pumas a pocos kilómetros de la ciudad de Vera. Dice haber perdido la noción del tiempo en ese lugar, pero recuerda que las noches eran terribles y que durante el día los sometían a las torturas psicológicas.
En la charla el Negro deja una frase que puede describir la metodología implementada en la Guardia Rural. “Después de allí nos llevan a la GIR (Guardia de Infantería Reforzada) y luego a la tristemente famosa comisaría 4ª de la ciudad de Santa Fe. Para ser sincero en mi caso no la pasé tan mal en la 4ª, como sí la pasé en la Guardia Rural, fue mucho peor lo que me hicieron allí. Se sabe que la 4ª fue un lugar de torturas, pero en la Guardia yo la pasé peor, la pasé muy mal” dijo al tiempo que empezaba a conmoverse al recordar aquellos tiempos grises. “Yo les preguntaba porqué estaba ahí y porqué me hacían lo que me estaban haciendo, y en un momento dado ellos me preguntan y porqué creía yo que estaba ahí, y yo les dije que por lo único que podía ser era porque era peronista, y ahí descargaban tremendas palizas”, recuerda.
Magni reconoce que nunca pudo contar públicamente las atrocidades vividas, pero ahora decidió hacerlo frente al juez federal de Reconquista. “Creo que pasaron varias cosas y algunas de ellas son los miedos que vuelven al ver ciertas cosas que pasan en el país. Me preocupa que se crea en la teoría de que hubo dos demonios y yo puedo hacer un aporte y decir que no fue así, que yo era un simple profesor que defendía ciertos derechos pero que eso no me transformaba en un demonio. Por otro lado a mí me pasó una cuestión muy importante en estos años. Un grupo de amigos organizó en la universidad un cine-debate que lo inauguraron con la película Garaje Olimpo, y en ese contexto recuerdo haber llorado mucho aunque era la tercera vez que la veía y en ese momento tomar conciencia de que fueron 30 años y revivirla desde otro lugar, y ahí me dije que era el momento de comenzar a hablarlo con mis amigos y eso me animó mucho y por eso dije que podían contar conmigo para esta causa judicial, y si puedo aportar a demostrar que aquí funcionó un centro clandestino de detención lo hago, y un centro que tiene nombre y apellido y que fue la Guardia Rural Los Pumas donde efectivamente hubo gente que allí torturó”.
Consultado sobre qué expectativas tenía con la instancia judicial que se abrió dijo: “Confío en que al menos se instale la problemática, que la gente de Vera, de Reconquista, del norte santafesino conozca lo que fue y lo que pasó y tenga el acercamiento de aquellos años y confío, lo que nos implica mucho esfuerzo hacerlo, porque me parece que hay una voluntad política para instalar estos temas, y eso me dio confianza para hacerlo “.
Hubo tiempo además para recordar a un amigo suyo de Vera desparecido en la ciudad de Santa Fe, Guillermo Perot, de quien destacó su sensibilidad y solidaridad y de quien dijo: “Si yo tengo un héroe, ése es Guillermo”.
Pasaron casi 30 años de los hechos que los tuvieron como involuntarios protagonistas, y aunque parece que es mucho tiempo en sus ojos se nota que los recuerdos están a la vuelta de la esquina, y que su alma todavía guarda profundas heridas. Pero no hay odios, no hay rencores, no hay espíritu de venganza. Hay dolor y el tiempo de contar su verdad y de que se haga justicia.
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