LA RESPONSABILIDAD DE LA DIRIGENCIA
Así como hace un año era evidente la responsabilidad de la dirigencia encabezada por Ángel Malvicino en un nuevo descenso a la B Nacional, luego de esquivar la pérdida de categoría durante siete años, este crítico momento de Unión también tiene responsables.
Lo grave, es que la actual comisión directiva, presidida por René Citroni, e integrada por Emilio Lamas y Esteban Bovo, entre otros, llegó al club luego de criticar duramente a sus predecesores, asegurando que iban “a poner en marcha una renovación, para devolver al club a primera”.
Sin embargo, no sólo volvieron a repetir los mismos errores, sino que mostraron una incapacidad absoluta en algunos aspectos, como por ejemplo, la relación del club con la AFA.
Una de las grandes contradicciones tiene que ver con los refuerzos: “Vamos a contratar a 4 o 5 refuerzos de jerarquía, para dejar de traer cantidades increíbles de jugadores que solo postergan a los chicos del club”, había dicho Citroni al asumir. Pero llegaron 14 futbolistas, que no rindieron (ver nota relacionada).
Por otra parte, en las conferencias de prensa en las que lanzaba su candidatura, el actual presidente había asegurado que al club iban a llegar fondos “desde afuera”, para afrontar la difícil situación económica que vivía el club. Nunca aparecieron.
Además, durante este mandato ocurrió un hecho lamentable, único en toda la historia de la institución. Los socios del club, decidieron no aprobar, por inmensa mayoría, la memoria presentada por la actual dirigencia.
En cuanto a los proyectos futbolísticos, una de las innovaciones que impulsaba esta dirigencia era la incorporación de un coordinador técnico y un coordinador físico. No resultó.
Esto, sumado a la decisión de designar como Coordinador de Divisiones Inferiores a Cristian Domizzi, quien apenas ocupó ese puesto un par de meses. Luego se fue, y el lugar quedó vacante.
Hace un año, la falta de un proyecto serio para mantener al club en primera tuvo como desenlace el descenso a la B Nacional. Esta vez, la incapacidad dirigencial lo puso, por primera vez en su historia, al borde de la tercera categoría del fútbol argentino.
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