La Rioja: buscan canonizar a dos curas asesinados que colaboraban con Angelelli
El obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez, anunció que en diciembre se iniciará el proceso de canonización de dos sacerdotes asesinados durante la última dictadura militar en la ciudad riojana de El Chamical.
El prelado anticipó que el postulador general de la orden de los Frailes Menores Conventuales, de Roma, Angelo Paleri, estará a cargo de la investigación diocesana.
El obispo encabezó ayer un homenaje a los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, en el cementerio de El Chamical, y luego presidió una misa en la parroquia del Salvador, de esa ciudad ubicada a 150 kilómetros de la capital provincial.
En el pedido al Vaticano también puede incluirse más adelante, informó la curia diocesana, al laico Wenceslao Pedernera, quien también fue asesinado por un grupo de tareas.
El 18 de julio de 1976, el párroco francés Longueville y su vicario Murias fueron secuestrados en la parroquia El Salvador, de El Chamical. Sus cuerpos fusilados, con los ojos vendados, aparecieron en un descampado al sur de la ciudad. Murias tenía signos de torturas.
Hoy el sitio se denomina Los Mártires y un oratorio honra sus memorias. “Estamos recordando con mucho cariño y afecto a nuestros hermanos Longueville, Murias, Pedernera y (el ex obispo Enrique) Angelelli”, dijo en la homilía monseñor Rodríguez.
El prelado destacó además “la contemplación y acción” de Murias y Longueville. El obispo riojano precisó que el 12 de diciembre en El Chamical se iniciará “la postulación de Carlos y Gabriel ante la Congregación para las Causas de los Santos”.
El ex titular del tercer cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, es uno de los principales imputados en la causa por el asesinato de los sacerdotes Murias y Longueville, perpetrado el 18 de julio de 1976 en jurisdicción del III Cuerpo de Ejército.
Paralelamente, se instruye también en el Juzgado Federal de La Rioja la investigación por la muerte en un accidente automovilístico confuso del obispo de La Rioja monseñor Enrique Angelelli, ocurrida el 4 de agosto de ese mismo año.
Al momento del hecho el obispo viajaba a Buenos Aires en una camioneta con una denuncia sobre el secuestro y homicidio de los dos sacerdotes.
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