LA RUTA 168 AÚN TIENE PROBLEMAS
¿Cuándo van a desaparecer definitivamente los baches de la 168? Es la pregunta que se hacen los conductores que diariamente transitan por esta ruta donde desde hace más de un año se ejecuta la obra de bacheo y repavimentación que todavía no tiene una fecha de finalización cierta.
En marzo del año pasado, comenzaron los trabajos que fueron adjudicados a la empresa Luis Lossi y que tenían un plazo de 12 meses. Pero el plazo se prorrogó a la espera de una autorización, por parte de Vialidad Nacional, para ampliar la obra.
Dicha ampliación fue necesaria para modificar las pendientes de calzadas en el tramo donde el gobierno provincial ejecuta la prolongación de la autovía hacia Paraná. Pero también fue necesaria para reparar nuevos baches en el tramo de camino de hormigón desde la Fuente de la Cordialidad hasta unos metros antes del acceso a barrio El Pozo.
Según la licitación hecha por la DNV, el bacheo y repavimentación abarca el trayecto desde el puente Oroño hasta el aliviador N° 11, a lo largo de casi 20 kilómetros. Sin embargo, hoy la ruta presenta marcados contrastes y persisten los históricos baches y deformaciones.
Hay tramos donde los trabajos fueron concluidos. Incluso se realizó la demarcación horizontal. Pero hay otros donde la ruta no cambió: específicamente se trata de los accesos a los aliviadores que sacude a los conductores, quienes se ven obligados a realizar peligrosas maniobras para cambiar de carril.
Según reconoció el jefe de Distrito de Vialidad, Rafael Preto, la obra marcha “lentamente ” pero aclaró que no está finalizada. “El bacheo de los aliviadores demandan un trabajo de base especial por las vibraciones”, explicó.
“ARRUGAS” Y SALTO
Preto aseguró que el bacheo de la ruta será total, pero que se está realizando por tramos. “Los trabajos incluyen el bacheo de aliviadores -donde las deformaciones son más evidentes- y el sellado de las juntas de dilatación”, indicó.
El funcionario reconoció que la obra se extenderá más allá de los plazos fijados, pero aclaró que es porque se debieron realizar modificaciones, puesto que desde La Guardia y hasta el puente sobre el Colastiné, el gobierno ejecuta otra obra: la ampliación, en algo más de tres kilómetros, de la autovía.
“Esto obligó a tener que modificar las pendientes de las calzadas para que el agua de lluvia no se acumule en el medio” de la futura autovía, explicó. Pero no arriesgó fechas sobre cuándo podrían autorizarse la ampliación del contrato y la fecha de finalización.
Por ahora, la ruta sigue exhibiendo “arrugas”, baches y saltos. Los baches, por ejemplo, son más visibles en los aliviadores y obligan a los conductores a realizar peligrosas maniobras -a veces, sin poder reducir la velocidad- con el objeto de esquivarlos.
A la salida de uno de estos puentes, por ejemplo, el asfalto recibe a los automovilistas con una seguidilla de sacudidas. Por si fuera poco, existen a lo largo del tramo verdaderos lomos de burro naturales, que se formaron por las malas reparaciones anteriores.
Todo esto contrasta con los prolijos tramos -incluso ya demarcados- donde se terminó la repavimentación y que permiten un tránsito rápido y seguro. Pero la ruta 168 todavía muestra serios defectos que parecen agravarse con el paso del tiempo.
A OSCURAS
Los tramos de asfalto reparado y los que todavía espera por el bacheo no son los únicos contrastes en la ruta nacional 168. Es que desde la Fuente de la Cordialidad hasta prácticamente el acceso al megamercado, las columnas de iluminación están de adorno. Lo mismo sucede en el intercambiador vial a la altura del distrito La Guardia. Como consecuencia de esto, el acceso a la ruta provincial N° 1 -también muy deteriorado- se debe realizar totalmente a ciegas.
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