LA SALUD DE JUAN PABLO II EMPEORÓ VISIBLEMENTE
La salud del Papa Juan Pablo II empeoró visiblemente y le impidió ayer enviar un mensaje por videoconferencia a jóvenes del Opus Dei que aguardaban en el aula Paulo VI del Vaticano, informaron medios de prensa italianos.
El arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado vaticana, leyó en nombre del Papa el mensaje que instó a jóvenes del Opus Dei a rechazar “comportamientos y diversiones caracterizados por el exceso y el ruido”.
Los jóvenes reunidos en el aula Pablo VI aplaudieron la lectura del texto papal después de esperar en vano un enlace por video como el del jueves pasado con estudiantes romanos, informó la agencia de noticias Ansa.
“Está muy débil, estamos preocupados”, dijeron fuentes vaticanas al diario La Repubblica, sobre el empeoramiento de la salud del Pontífice en los últimos días.
Por su parte, el diario Il Messaggero, que tituló ayer “El vía crucis personal de Karol Wojtyla”, dijo que la televisión vaticana (CTV) recibió la “orden de no filmar al Papa demasiado cerca”.
No obstante, agregó, el domingo “se pudo ver el gesto con el cual pasó su mano por la cara tensa y cómo pegó un golpe sobre el atril que tenía por delante, evidencia de su dolor o de su estado de tensión por no poder comunicarse con la multitud que lo reclamaba desde la plaza San Pedro”.
El Pontífice, quien cumplirá 85 años el 18 de mayo próximo, fue sometido a una traqueotomía el 24 de febrero, para facilitar su respiración y el 13 de marzo regresó a su departamento tras 18 días de hospitalización.
El Vaticano informó ayer que fue suspendida la audiencia general de Juan Pablo II para mañana, aunque “está previsto” que se asome a la ventana para saludar y bendecir a los peregrinos presentes en la plaza San Pedro.
Todas las actividades de Juan Pablo II convaleciente son sometidas al control de los expertos y en particular de su médico personal, Renato Buzzonetti, quien no descartó que mañana pueda dirigir algunas palabras.
Una aparición preocupante
La más reciente presentación del Papa Juan Pablo II alegró a decenas de miles de peregrinos, pero su incapacidad de dirigirles la palabra generó nuevas dudas sobre su recuperación.
Juan Pablo II se puso la mano en el rostro y dio algunos golpes en aparente señal de frustración durante su aparición el Domingo de Ramos, que duró menos de un minuto, desde la ventana de su departamento sobre la Plaza de San Pedro.
Esta fue la primera vez en 26 años que el Papa no pudo presidir la misa que señala el inicio de la Semana Santa, la fecha más importante del calendario cristiano y hasta ahora una de sus favoritas.
Con el rostro compungido, el pontífice de 84 años no dijo nada desde su ventana del tercer piso, adornada con una palma y el estandarte papal de color carmesí.
“El goce de verlo, la tristeza de verlo en este estado, esas son las dos emociones que Juan Pablo provocó al inicio de esta Semana Santa de sufrimiento”, dijo el diario romano Il Messaggero en su edición de ayer, con una foto del Papa cubriéndose los ojos con una mano vendada en la portada.
Apenas una semana antes, previamente a ser dado de alta de un hospital romano, luego de ser operado el 24 de febrero para insertarle una cánula en la garganta, el Papa se las arregló para decir dos frases con una voz débil. Pero el domingo, con 50.000 peregrinos en la plaza, no dijo nada, golpeando un atril con la mano abierta, luego de ondear una rama de olivo.
Un ayudante cerró rápidamente las cortinas blancas y la televisión del Vaticano no hizo los acercamientos que llevó a cabo en las recientes apariciones del Papa desde su ventana.
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