LA SALUD DE LOS MENORES QUE TRABAJAN, AMENAZA PARA EL FUTURO
Si de por sí el trabajo infantil es una cuestión que muestra los síntomas de deterioro social, las consecuencias a futuro que puede traer sobre esos sectores es un tema prácticamente ausente de la agenda de la salud pública. Esta es una de las principales conclusiones a la que arriba un estudio realizada por María Alejandra Silva, magister en sociología y miembro del CONICET, que fuera presentado el año pasado en el V Congreso Internacional de Medicina General-Familiard de El Bolsón. “Es preciso examinar los espacios de reflexión posible para la inclusión de estas problemáticas dentro de la agenda pública en salud. Pareciera que faltara una mirada en el presente, con un objetivo en el futuro, capaz de comprender que dicha problemática genera una población con la salud deteriorada a una edad temprana que seguramente tendrán un impacto económico en los gastos en salud pública, los subsidios por desempleo y los subsidios por incapacidad laboral”, indicó Silva.
El trabajo se planteó como un aporte a un proyecto de investigación en curso en Rosario, cuyo objetivo es “el abordaje del tema de accidentes de trabajo en sectores de la economía donde predomina el empleo precario y sin seguridad social”. Así se analizó el estado del debate sobre la siniestralidad y la salud colectiva de una poblacion laboral caratuladas como “ilegal” como los niños que trabajan. Entonces se buscó reflexionar sobre los alcances y las limitaciones de las políticas de salud. “Estos trabajadores están en la base de la pirámide, donde se encuentran condiciones de salud del trabajo que son verdaderas violaciones de los derechos humanos, pero todo el mundo evade el tratamiento del tema”, consideró Silva. Pese a que se conoce que la población de niños que trabajan aumenta día tras día llegando al 22 % del total de la población de niños entre 5 y 14 años de Argentina, “se oculta la situación y se evita su inclusión en la agenda pública”.
De los 8.319.000 chicos pobres que hay en la Argentina, 4.138.000 son indigentes, es decir, viven en familias que no pueden suministrarles la alimentación básica, lo que explica el aumento de casos de desnutrición infantil, en el marco de un fuerte aumento del desempleo y una caída del ingreso que también incluye devaluación, aumentos de precios y rebajas salariales. Entre otras patologías generadas por la desnutrición, los especialistas mencionan la existencia entre los chicos de un alto índice de anemia crónica por falta de micronutrientes como hierro, magnesio y zinc, y hay lugares del país donde estos males afectan a más de la mitad de los menores de 14 años, de acuerdo con un trabajo del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil.
Dentro de dicho marco estructural se inscribe la problemática del trabajo infantil, que crece en forma desmedida. Las ciudades donde la actividad laboral infantil, tanto la registrada como la declarada como ayuda al trabajo de un familiar, resultan más importantes; esta situación corresponde justamente a las grandes ciudades: aglomerado del Gran Buenos Aires, Rosario y Mendoza. Los únicos datos del Gran Rosario provienen de un informe de UNICEF en Argentina que indica que existen mas de 1500 chicos que trabajan en tareas no bien precisas. Sin embargo estas cifras corresponden a los años `90, de modo que según declaran los informantes calificados esa cifra hoy sería entre seis y siete veces más alta. Respecto a los rubros donde se registra el trabajo infantil, en la región sobresalen la horticultura; cirujeo‑cartonero; lavacoches; mendicidad urbana y prostitución infantil.
Los riesgos a que están sometidos los chicos que trabajan son variados y la cuestión es tan preocupante como el hecho de que “falten debates en salud pública -enumara Silva- sobre: ¿Se agudizarán los problemas de salud de esta población provocando un incremento en la demanda de los centros de salud?, ¿se producirá un envejecimiento prematuro de estas poblaciones?, ¿habrá que generar nuevos recursos gubernamentales para dar atención a la población que a edad temprana padezca una discapacidad incapacitante a causa del trabajo ilegal?, ¿la lucha contra la erradicación del trabajo infantil es tarea de los trabajadores de la salud y los médicos?
Finalmente, el trabajo plantea una serie de desafíos que pasan, primero, por “el examen de las actividades de diagnóstico, asistencia, prevención y promoción de la salud de los niños que trabajan, a fin de construir un puente entre las mismas y una determinada colección de datos estadísticos que se elaboren desde distintos espacios institucionales médicos y sociales”, indica la investigación. Otra cuestión será la “inclusión de la salud de los niños en situación de calle dentro del ámbito de debate de la salud pública. Y no se debe descuidar el hecho de que acciones supuestamente destinadas a la abolición del trabajo infantil pueden conducir a eternizarlo o reforzarlos”.
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