LA SEGUIDILLA DE SECUESTROS NO CEDE
Cuatro nuevos hechos exacerbaron ayer el mayor problema que, en materia de seguridad, enfrentan hoy las autoridades bonaerenses: el de los secuestros extorsivos. En tres, las víctimas recuperaron la libertad a poco de ser raptadas; una, tras la persecución policial, las otras dos, por propia iniciativa. Pero en el restante, un hombre fue asesinado de dos balazos al intentar escapar, a la carrera, de sus captores, en un hecho que la policía calificó como un intento de asalto, aunque la Justicia no descarta que se tratara, en verdad, de un intento de secuestro.
Anoche, en tanto, una de las cuatro personas que permanecían en prolongados cautiverios fue liberada por la policía bonaerense. Fuentes de la investigación confiaron a LA NACION que Susana Contreras, de 53 años, que había sido secuestrada el jueves pasado en San Antonio de Padua (Merlo), y que vio cómo sus captores asesinaron de un tiro al chofer del remise en el que viajaba, fue rescatada de una vivienda precaria situada a la vera del río Reconquista, en una zona despoblada de Paso del Rey, Moreno.
La policía la halló sobre una cama despojada con la cabeza cubierta, amordazada, atada con alambres y con sus manos esposadas; aunque presentaba signos de haber sido golpeada, el estado general de salud de la mujer -propietaria de una mercería y por quien se exigía un rescate de 400.000 dólares- era bueno, dijeron las fuentes consultadas.
Su caso era dramático, evaluaron fuentes de la investigación. Es que el hecho de que se hubiera convertido, al ser secuestrada, en testigo de un homicidio, auguraba para ella un destino casi seguro de muerte; los detectives creen que sus captores, llegado el momento, la habrían asesinado aun cuando hubiesen cobrado el rescate exigido.
Al cierre de esta edición se producían allanamientos en la zona de Merlo. La policía ya tiene identificados a los cinco autores del hecho.
Ahora, según los casos confirmados, sólo quedan tres personas cautivas: el padre del ex futbolista de Boca Christian Traverso, por quien se exigen 500.000 pesos de rescate; el del padre de un presunto narcotraficante de la zona norte del conurbano, cuya liberación tiene, hoy por hoy, un precio de 800.000 pesos, y el de Pablo Belluscio, secuestrado hace diez días en Martínez, por quien sus captores reclaman un millón de pesos.
En este último caso los secuestradores fueron sorprendidos por dos policías bonaerenses, que resultaron atacados a tiros. Un oficial principal recibió el raspón de un tiro de FAL en la espalda -frenado por su chaleco antibalas- y un suboficial fue herido en una pierna.
Este ataque es signo, según los investigadores, de que estos grupos delictivos no actúan de manera improvisada y, seguramente, fueron autores de hechos similares en los últimos meses, en la zona norte.
De hecho, se cree que esta misma banda es la que tiene cautivo al padre del supuesto narcotraficante, al que le cortaron un dedo, que fue enviado a los familiares de la víctima como un brutal método de presión en la negociación del pago.
Anoche, en tanto, aún no se tenían noticias sobre las negociaciones que entabló Traverso, a su regreso de México, para lograr la liberación de su padre, Luis, de 62 años, secuestrado el lunes por un coordinado grupo de delincuentes armados cuando salía en su auto de la empresa de camiones que lleva su nombre y está situada en Márquez al 1300 de Villa Bosch.
Ayer, según pudo saber LA NACION, investigadores y autoridades del gobierno bonaerense estaban muy preocupados por la crueldad con la que fueron ejecutados los últimos secuestros extorsivos.
Una clara prueba de esto es el caso de Susana Contreras, del que la policía tomó conocimiento, en verdad, cuando comenzó a investigar el asesinato del remisero Raúl Sánchez y supo, entonces, que no se tenían noticias del paradero de la pasajera que debía ser conducida al country San Diego, de Moreno.
Se cree que los secuestradores ultimaron al remisero porque no querían dejar testigos. También, que conocían perfectamente los movimientos de “su objetivo” y que estaban al tanto de que Contreras, además de ser comerciante, tenía un familiar que, dos años atrás, se alzó con un pozo millonario del Loto.
Sacó su arma y escapó
Esta suerte de epidemia de secuestros, que parece haber llegado a un clímax en las últimas dos semanas, alcanzó anteanoche a Miguel Angel Posse, un comerciante de ropas de 52 años, que conducía su automóvil BMW por las calles de la ciudad de Lanús, en el sur del conurbano, cuando fue interceptado por un vehículo del que bajaron cuatro o cinco sujetos armados.
Pose fue obligado a subirse al vehículo de los delincuentes, que lo llevaron hasta la avenida Juan XXIII, muy cerca de la Universidad de Lomas de Zamora.
Al llegar a la playa de estacionamiento de ese centro universitario, según añadieron fuentes policiales, los secuestradores intentaron cambiar de vehículo al cautivo. En ese instante, Posse tomó un arma corta que escondía en una pierna, oculta en una tobillera, y amenazó con ella a sus agresores, al tiempo que comenzó a correr hasta que, finalmente, logró escapar de sus captores.
Sobre un presunto rapto
Ante la incertidumbre y temor que se vive por la ola de secuestros, y frente a las insistentes versiones sobre el supuesto rapto, en el norte del conurbano, del hijo de un conocido empresario, altas fuentes judiciales y policiales confiaron ayer que no había ninguna persona en cautiverio que estuviera vinculada con algún importante empresario local.
En su edición de ayer, LA NACION informó que el hijo de un reconocido hombre de negocios estaba secuestrado desde hacía una semana y que por él se reclamaba un millonario rescate, según confiaron fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense, y la agencia oficial de noticias Télam.
Anoche, autoridades judiciales del norte del conurbano y altos funcionarios de la gobernación confirmaron que se contabilizan solamente tres secuestros extorsivos y que ninguno estaba vinculado con el hijo de algún importante empresario.
Ninguna de esas fuentes confirmó si ese supuesto secuestro realmente pudo haberse concretado hace semanas y habría terminado con la liberación del cautivo.
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