LA SELECCIÓN APABULLÓ 6 A 1 A ECUADOR CON UNA ACTUACIÓN PARA EL ENTUSIASMO
Este es el camino. Así se puede recuperar el afecto de la gente. Y a no confundirse: no se saluda el 6-1 por la goleada en sí. El resultado llegó como consecuencia del juego. De ese juego que hace tanto tiempo se esperaba del seleccionado y que anoche brotó todo junto.
Lo padeció Ecuador esta vez. Y no tuvo nada que hacer. Porque Argentina encendió su fútbol. Fue un equipo que ganó, que goleó y que gustó. Y fue un conjunto de individualidades que, más allá de la fantástica aparición goleadora de Saviola en el segundo tiempo, aprobó y con creces en el debut de esta Copa América.
Por todo esto dejó material para ilusionar Argentina. Por todo esto pueden empezar a soplar buenos vientos y a esta altura el mayor desafío es saber aprovechar el impulso. Sacarle el jugo a esta corriente positiva generada por los goles y por el juego. Por la postura y por el rendimiento.
En el arranque, en aquella primera hora de dominio pleno, se produjo un auténtico retorno a las fuentes. Argentina jugó como hacía tiempo no jugaba. Como se le reclamaba. Fallaba en la definición, es cierto, porque más allá del gol de penal convertido por Cristian González, demoraba el segundo. Pero fue una linda demostración de buen juego. Para subrayarla, sin dudas.
A lo mejor es un indicio, una señal de lo que puede construir Argentina en el futuro cercano. El tema es que la Selección debía un juego así. Sin pelotazos inútiles. Con Mascherano bien parado como mediocampista central y con Lucho y D’Alessandro iniciando un circuito limpio, por abajo, sin vértigo. Con los laterales subiendo cuando hacía falta. Más Sorin que Zanetti, claro, porque aquél tiene más aire para insistir por afuera.
Y cuando se juntaron el Kily y D’Alessandro armaron una sociedad prolija y productiva. Encima Saviola, con su predisposición para integrarse al sistema, le dio la razón a ese cambio esencial que experimenta hoy el equipo con su presencia en lugar de Crespo. Porque a veces una sola variante puede alterar considerablemente el rendimiento colectivo. Y ésto fue lo que sucedió anoche desde el inicio.
Faltó acaso que se sumara el Chelito Delgado. Pero igual Argentina logró diferenciarse rápidamente de Ecuador. Sobre la media hora el Bolillo Gómez metió un delantero (Franklin Salas) por un volante (Edwin Tenorio) y en la última porción del primer tiempo mermó la búsqueda de Argentina. Ya se habían perdido el segundo Saviola, D’Alessandro, Luis González… El punto de partida hacia la necesaria reivindicación futbolera ya se había producido. Ahora, la cuestión era seguir por el mismo camino…
Y siguió Argentina. La única mancha partió desde lo táctico. Porque Bielsa mandó a Mascherano a encimarlo a Franklin Salas. Y perdió orden colectivo el equipo en el comienzo del complemento. Llegó el 1-1 por medio de Agustín Delgado. Pero Argentina estaba decidida. Y enchufada. Y enseguida apareció Saviola para edificar un golazo, tras pasar entre tres rivales. Y más tarde (ya con Rosales por César Delgado) aumentó el Pibito al cabecear entre dos torres. Y anotó el cuarto con un bombazo. Y D’Alessandro se dio el gusto con el quinto. Y Lucho cerró la cuenta para la jactancia sonora. Así sí, Argentina. Este es el camino.
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