LA SELECCIÓN ARGENTINA EMPATÓ EN EL AMISTOSO CONTRA MÉXICO
La Selección corría un riesgo. Y aunque la pasó mal en el primer tiempo, terminó con una saldo positivo en el segundo. Pekerman presentó a una formación nueva, un equipo inédito que se encontró por primera vez adentro de una cancha. Sin el acople, ni el conocimiento necesarios. Y enfrente tenía un México armado, con hombres que vienen jugando juntos desde hace mucho tiempo.
Esa diferencia quedó expuesta practicamente desde el primer minuto. Un equipo de funcionamiento aceitado, con un estilo definido y jugadores que interpretaban la misma idea y sincronizaban sus movimientos. Ese era México. Que manejó acertadamente la pelota, la hizo circular, mostró un buen funcionamiento colectivo y dispuso de chances concretas para llegar al gol. De la formación titular sólo faltaron Rafa Márquez, que quedó en Barcelona, y los lesionados Borghetti y Carmona.
Todo lo contrario pasaba en Argentina, integrada por una amplia mayoría de caras no habituadas a ponerse la camiseta celeste y blanca. Salvo Lux y Mascherano, eran todas novedades. Y esa falta de conocerse y en consecuencia de entenderse quedó expuesta en el campo de juego. Tuvo problemas la defensa, quedando desprotejida por momentos. El mediocampo tampoco funcionó, le faltó presencia y recuperación. Y tampoco funcionó el armado de juego, con un Insúa que apareció poco, y con delanteros que no tuvieron incidencia.
Hasta que el dominio mexicano se trasladó al resultado. Iban 22 minutos y Ramón Morales dejó en el camino a Castromán, siguió por la punta izquierda y mandó un centro al medio del área. Lux desde el piso alcanzó a tocar la pelota y Fuentes empujó la pelota contra su propio arco. Atrás llegaba Blanco para empujarla, por las dudas.
Argentina tampoco reaccionó con esta desventaja en el tanteador. Inclusive México estuvo muy cerca de pegar su segundo grito de la noche, pero Lux en una brillante volada le desvió al córner el derechazo fuerte de Pavel Pardo. Luego, una vistosa combinación entre Blanco, Osorio y Morales culminó con el zurdazo que salió cerca, a los 35.
Pero el panorama cambió mucho en la etapa final. El ingreso de Belluschi le dió a Argentina más juego y más aire. Creció Romagnoli, tuvo mayor presencia y actitud todo el equipo. Seguramente un tirón de orejas de Pekerman en el entretiempo habrá influido para que los argentinos encarasen ese segundo tiempo de otra manera.
Y el dominio territorial y de balón pasó a ser patrimonio de Argentina. Con Lisandro López aumentó la sensación de peligro en el área. A los 21 minutos una gran jugada entre Romagnoli, Belluschi, Palacio y el pase a Rolando Zárate para el derechazo al ángulo superior izquierdo del Conejo Pérez significó el 1 a 1.
México casi no cruzó la mitad de cancha, mientras el buen juego argentino continuaba siendo productivo y ofrecía lapsos de lucidez y brillo.
El experimento terminó bien y tienta a seguir apostando a las convocatorias domésticas para probar caras nuevas que pueden convertirse en elenco estable de la Selección.
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