LA SELECCIÓN JUEGA EN UN DESTINO CONOCIDO
¿Sabrá Lima que en estos días se convirtió en la capital mundial de la justicia poética?
Lima, humedad y neblina, viento rebelde y vargasllosidades desplegadas en calles, rincones y rostros que parecen salidos del mejor realismo mágico. Aquí volvió la Selección Argentina después de aquel domingo 25 de julio, con algunas de las heridas que provocó el puñal de Adriano ya cicatrizadas gracias a un dorado remedio traído desde Atenas.
De aquella final ante Brasil están aquí, además de Bielsa, los olímpicos Coloccini, Heinze, Mascherano, D’Alessandro, Rosales, Tevez, Kily González, Delgado, Nico Medina, Mariano González y los compañeros que suscriben contentos al título: Abbondanzieri, Zanetti, Sorin, Quiroga, Cavallero, y Placente.
Será otro estadio, el Monumental y será el estreno como campeón de esta Selección. Bielsa no confirmó el equipo pero se espera a Abbondanzieri; Coloccini, Heinze y Gabriel Milito; Zanetti (será el capitán), Mascherano, Sorin; D’Alessandro; Rosales, Tevez y Kily González.
Será otra historia, seguro. Quizás valga más el antecedente del 1 a 0 de la Copa América (gol de Tevez, tiro libre) que el rendimiento en Atenas. Es decir: un partido más cerrado, trabado, duro. Hostil, con categoría de visitante, ilustre, pero visitante. Habrá que ver cómo funciona una defensa con dos zurdos (el otro será Gabriel Milito) y con Heinze como primer central en el lugar habitual de Roberto Ayala. Habrá que tener cuidado de los pelotazos de Nolberto Solano (el jugador con mejor cotización de Perú: cuatro millones de dólares) para los tanques Flavio Maestri (el más alto: 1,87) y Andrés Mendoza. Y no habrá que descuidar a Roberto Palacios, un enganche con 109 partidos con su selección en la mochila.
Sí, hay cuidados, precauciones. No es para ponerse colorados. Hay un rival exigente que juega de local. Para Argentina el desafío es mantener la actitud y el estado de encantamiento que trae desde tierras griegas. Y esto incluye tanto el aspecto anímico como el futbolístico: que la tranquilidad que ofrece un título en el currículum de suficientes alas para seguir arriesgando y animándose como lo vienen haciendo Tevez, D’Alessandro, Mascherano y el resto.
Se puede decir que el equipo de Bielsa llega casi flotando y que Perú va a tratar de bajarlo de un hondazo. Y que el equipo argentino también viene motivado, feliz, pero cansado. Al trajín ya sabido se agregó el cambio de planes del tour limeño. El plantel llegó medio día después de lo esperado. La primera imagen que se vio en Lima de la Selección fue un merecido bostezo de Tevez, en la parte de arriba del micro que los llevó desde el aeropuerto Jorge Chávez hasta el hotel Marriott en el barrio de Miraflores para ocupar los pisos 19 y 20. Eran las doce del mediodía local (dos horas menos que en Buenos Aires) y los muchachos se habían levantado poco después de las seis para abordar el vuelo de Lan Perú que partió 8.40. Después, almuerzo, siesta, entrenamiento a puertas cerradas en el Sporting Cristal, apenas con acceso de 15 minutos para camarógrafos y fotógrafos argentinos. Todo en una jornada apretada. El reconocimiento del estadio Monumental no fue necesario ya que el equipo se entrenó allí durante la Copa América.
El chico de la película es Tevez, también en Lima. Antes de salir para la práctica lo esperaba un grupo de adolescentes peruanas con tres carteles escritos a mano. “Te amo Carlitos”, decía el más elocuente. Su dueña, la más eufórica, le contó a Clarín: “Yo vine por Carlitos, no se puede jugar mejor al fútbol…”. El pibe de Boca contestó con su sonrisa tímida y tres dedos en el aire a modo de saludo.
Al cansancio buena onda, parece ser el lema de este plantel que se queja poco y quiere jugar mucho. Como esta noche, en el estreno de la pilcha de campeón olímpico.
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