LA SELECCIÓN LE GANÓ 4-2 A URUGUAY Y SE AFIRMA
Hubo sintonía de entrada entre la gente y el equipo. Ese ida y vuelta que invita, sin vueltas, a una reconciliación definitiva con la Selección. Las buenas intenciones siempre ayudan y tienen, a la vez, su reconocimiento. Porque el futbolero de ley, ese que no come vidrio y sabe lo que le venden, entendió el nuevo mensaje que mandó Pekerman: volver a la nuestra. A jugar corto, con pausa, hacia adelante y fundamentalmente a no tomar excesivas precauciones con lo que puedan hacer los otros.
Darle espacio al fútbol, en definitiva. Tan simple como efectivo. Y quedó reflejado con la elección de los nombres. Riquelme y Lucho González juntos es, aquí y en la China, una clara demostración de lo que se busca. Ni más ni menos que priorizar la creación por sobre la obstrucción. Después podrá discutirse si se puede o no llevar a la práctica lo que se ambiciona, pero al menos de entrada se apostó fuerte y de ahí el apoyo general, sin ánimo de caerle a Bielsa ni a nadie.
A los cinco minutos, apenas, cuando todavía no estaba claro el dominio en el partido, Sorin se soltó por la izquierda, su marcador quedó mal parado y vino el centro atrás, justo al punto del penal. ¿Los centrales uruguayos? Estaban en Montevideo. Solo y con todo el tiempo del mundo apareció Lucho González para romper la red con un derechazo a media altura.
Uruguay, salió sin ideas, con los ojos cerrados y a los empujones. Fue abierto y con un campo de distancia entre línea y línea. Mientras que Argentina hizo la lógica, se tiró diez metros atrás y trató de salir de contra. Le salió bárbaro el planteo, porque se encontró con un rival muy limitado atrás, que marcaba en línea, siempre en línea, y la Selección rompía por afuera, con las apariciones sobre todo de Sorin por la izquierda.
Vale decirlo, el partido se dio a gusto y semejanza de Riquelme. Espacios por aquí, espacios por allá, y Román se divirtió. Las pedía todas y, a diferencia de los que muchos suponían, cruzaba muy rápido la mitad de la cancha para tratar de habilitar a Figueroa, quien justamente casi aumenta luego de un pase de galera y bastón del ex volante de Boca.
Pasaban los minutos y Argentina estaba más cerca de aumentar que Uruguay de poner el empate. Dicho y hecho. Centro desde la derecha del Conejito Saviola al medio del área y otra vez los centrales uruguayos que seguían en cualquier cosa. Figueroa estiró su pierna y la mandó adentro.
Se potenciaron los problemas uruguayos y ahí Argentina se relajó. Jugó mucho para los costados y no aceleró tanto como al comienzo. Pero la frutilla del postre llegó momentos antes de que terminara el primer tiempo. Lujos, tacos, genialidades de Riquelme y a la carrera Zanetti sacó un remate bajo que se coló abajo.. Tres a cero y locura en el Monumental, después de un primer tiempo arrollador. La gente, empachada, terminó gritando “es el equipo de José…”
Todo siguió igual en el segundo tiempo. Uruguay insinuó una recuperación, pero el entusiasmo le duró apenas un rato. Hasta que otra vez se le prendió la lamparita a Riquelme. Pelota al pie, en profundidad para la entrada de Figueroa, quien amagó con darle fuerte y sin embargo hizo una gambeta de novela ante la salida del arquero para después definir cómodamente.
Llegó el tiempo de la relajación. Y también el de cuidar las piernas, ya pensando en el partido del miércoles con Chile. Desapareció Riquelme y los volantes uruguayos se empezaron a apoderar de la pelota. Cristian Rodríguez sorprendió y su descuento le dio algo de vida a un partido que se vino a abajo, porque Argentina ya no tuvo la misma dinámica.
Igual, la diferencia era demasiado amplia como para toparse con alguna desagradable sorpresa. A medida que el final se fue acercando, Uruguay también se cansó y ahí el nivel cayó. Se jugó mucho por arriba y los arqueros pasaron inadvertidos, más allá de alguna oportuna tapada de Abbondanzieri.
Un dato que pinta de pies a cabeza lo que hizo la Selección en el complemento: se primera llegada se produjo a los 31 minutos, cuando el Conejito Saviola se soltó solo por derecha, encaró solo y definió a media altura. El arquero Carini dio un paso adelante y achicó. Hubo otra enseguida, un zurdazo bajo de Maxi Rodríguez, pero otra vez Carini manoteó hacia un costado.
Los equipos
Argentina: Roberto Abbondanzieri; Fabricio Coloccini, Walter Samuel y Gabriel Heinze; Javier Zanetti, Esteban Cambiasso y Juan Pablo Sorín; Lucho González y Juan Román Riquelme; Javier Saviola y Luciano Figueroa. DT: José Pekerman.
Uruguay: Sebastián Viera; Alejandro Lembo, Joe Bizera y Darío Rodríguez; Carlos Diogo, Diego Pérez, Marcelo Sosa y Cristian Rodríguez; Javier Delgado; Darío Silva y Víctor Chevantón. DT: Jorge Fossati.
Arbitro: Wilson Souza (Brasil).
Cancha: River.
Goles: PT 5m. Lucho González, 31m. Figueroa, 44m. Zanetti.
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