LA SELECCIÓN QUIERE VOLVER A LA RUTA DEL ÉXITO
La derrota del miércoles frente a Brasil (3-1) potenció la importancia del encuentro que la Selección jugará esta tarde ante Paraguay en su camino hacia Alemania 2006. Con el programa de partidos a la vista, que se escaparan los tres puntos en Brasil ante el campeón el mundo no era algo imprevisible. Es más, debía estar en los cálculos. Además no peligra la clasificación. Pero lo que amplía el interrogante es la dificultad que tiene el equipo de Bielsa para construir juego, armar situaciones de riesgo y resolverlas.
Esa dificultad es posible que se agigante hoy a las 15, en el Monumental, porque Paraguay es un especialista en ponerle barreras a los rivales, achicarles los espacios de maniobra y fabricar tiempo muerto para hacer explotar la impaciencia de los contrarios. De los que juegan y de los hinchas que, se sabe, no le tienen demasiada tolerancia a esta selección argentina.
Un libreto simple el de los paraguayos, que depositan en los pelotazos para Cardozo y para Santa Cruz todas sus aspiraciones ofensivas. Que vienen de perder ante Bolivia (2-1) en la altura y que con un empate se irán satisfechos. Porque, incluso, les serviría para prolongar esos 31 años sin derrotas en suelo argentino por Eliminatorias.
Pero Bielsa buscó un antídoto para calmar la previsible fiebre de los hinchas. Sabe que su equipo tendrá que desgastarse en el ataque y para ello decidió acompañar a Hernán Crespo con dos preferidos de la gente: Carlos Tevez y Javier Saviola. Y la lesión de Pablo Cavallero hizo que el arco pasase a las manos de Roberto Abbondanzieri, otro de los que cuentan con consenso por sus actuaciones en Boca.
Más allá de cómo decida el técnico distribuir las piezas en la cancha, está claro que habrá un ramillete de necesidades para vencer a Paraguay, como movilidad, sorpresa y precisión. En medio de esas urgencias habrá que ver si Crespo volverá a aparecer por la derecha para servirle centros a Saviola, cuando la ecuación tendría que ser al revés. Si Tevez logra hacer crecer al equipo a fuerza de gambetas. Si en lugar de centros a repetición se prospera por abajo y si el ritmo lo impone Argentina. Con velocidad cuando corresponda y con pausas cuando haya que pensar y buscar otra fórmula. También habrá otro respaldo atrás, porque vuelve Roberto Ayala, el mejor tiempista de la defensa
El dilema de los últimos tiempos parece estar emparentado con la construcción de juego. Sin D’Alessandro ni Aimar, que aparecieron como una sociedad apta para generar buen fútbol, sin Riquelme, lesionado, para aportar otra variante, esta vez una parte de la responsabilidad del armado recaerá en Lucho González, quien anduvo recorriendo, con suerte variada, casi todas las posiciones en el medio.
Esta puesta en escena no parece sencilla, por el juego que no brota en cantidades suficientes y por los humores de la gente que no olvida y que se resiste a acompañar. Aun así es buen tiempo para crecer y conquistar.
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