LA SEQUÍA JAQUEA A UN TERCIO DE LA SUPERFICIE SEMBRADA CON TRIGO
Comenzó la cuenta regresiva: una tercera parte de las 5,4 millones de hectáreas sembradas este año con trigo corre serio riesgo de malograrse si no llueve, y mucho, en los próximos días.
La sequía que padece una buena parte de la zona agrícola pampeana, en especial hacia el oeste, no amenaza con afectar solamente los números de los productores. Como ya se prevé un recorte en la cosecha, los precios del cereal son 20% más elevados que los del año pasado. Esto mete presión a la estrategia oficial de frenar aumentos en los alimentos básicos.
Todos los informes son coincidentes: la situación va de grave a gravísima. Las zonas más afectadas por la prolongada falta de lluvias se ubican en la mayor parte de Córdoba y La Pampa, el centro-norte de Santa Fe, el sudoeste de Buenos Aires y en prácticamente todas las provincias norteñas. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, allí hay 1,6 millones de hectáreas implantadas con trigo que necesitan agua esta misma semana. Adicionalmente hay otras 800.000 hectáreas que no están tan urgidas. Aquí el plazo de gracia se estira a 15 días.
“El 50% de los cultivos está en riesgo potencial”, señaló el analista Carlos Etchepare. “Hay cerca de 1,5 millones de hectáreas en las que, si no llueve en los próximos 7 días, los rendimientos se van a ver afectados de manera notable y, en algunos casos, ni siquiera valdría la pena cosecharlas”, agregó.
El trigo es el cultivo más afectado por la situación porque se sembró en el invierno y se levanta en el verano. Los otros granos —soja, maíz y girasol— recién están comenzando a sembrarse. En este caso, la seca demora esta tarea en muchas regiones agrícolas: sin humedad en los suelos, sería en vano poner la semilla.
Los ganaderos, por su parte, también están sufriendo, porque sin lluvias adecuadas los pastos no crecen como en años normales, las vacas comen menos y se hace difícil mantenerlas en el campo. Eso explica la buena oferta de hacienda que en las últimas semanas se registró en el Mercado de Liniers, y que colaboró para que los precios de la carne se mantuviesen planchados. Pero a futuro, nadie se juega.
Como sea, la mayor preocupación se concentra, por ahora, en el trigo. Abriendo el paraguas, en su informe mensual, el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) redujo de 13,5 a 13,25 millones de toneladas su estimación sobre la producción argentina. Pero para los analistas locales, aún este último pronóstico es muy optimista.
En este contexto, los mercados se recalientan. El trigo “nuevo” (a cosechar entre diciembre y enero) llegó a cotizar la semana pasada un 22% por encima de los precios pagados a igual fecha de 2005. Quienes producen en las zonas donde algo ha llovido se frotan las manos. Pero quienes están en las zonas de seca no saben ante quién lamentarse.
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