LA SEQUÍA NO AFECTARÍA AL CAMPO EN SANTA FE
El ingeniero agrónomo Eduardo Sierra, especialista en agroclimatología, pronosticó que la sequía que afecta al Brasil no se extenderá al territorio agrícola santafesino, aunque afectará otras regiones del país. Vaticinó, además, que si bien las aguas del Pacífico están más frías, no alcanzan a conformar a La Niña como para alejar a las lluvias de esta región.
Sierra forma parte de un convenio entre la Facultad de Agronomía de la UBA y la Fundación Climagro (www.Climagro.org.ar) y se dedica a pronósticos aplicados para la producción agropecuaria. Fue consultado por El Litoral a raíz de la bajante que viene registrando el Paraná en todos sus tramos, producto de la falta de precipitaciones en el vecino país.
La Niña se produce cuando las corrientes frías de Humboldt y California, que se encuentran en el Pacífico frente a Perú y Ecuador, emergen con más fuerza. Eso sucede si las aguas cálidas superficiales son empujadas hacia el oeste por los vientos alisios, lo que produce sequía en Sudamérica y lluvias en Australia Oriental, India, Malasia e Indochina. Ese cuadro produce lluvias por encima de lo normal en el noroeste argentino y sequía primaveral con prolongadas olas de calor en la región pampeana y noreste. Sin embargo, el año climático que trae un enfriamiento del Pacífico, no alcanza a conformar a La Niña en su plenitud, por lo que la injerencia de la corriente atlántica y cálida del Brasil dejará niveles de lluvia aceptables en la zona agrícola de nuestra región.
Brasil y la Argentina
“Desde abril hasta ahora, en Sudamérica, hubo tres focos de lluvia: uno encima del Ecuador, en Colombia, Venezuela y muy al norte de Brasil; otro en la cordillera austral con tormentas terribles y el otro sobre Misiones, sur del Brasil, Uruguay y el Este de la Argentina. Pero en el resto no ha llovido nada”.
Sierra explicó que “Brasil tiene una sequía en el norte y centro bastante marcada, y todo apunta a que esto va a seguir. Tenemos un Pacífico bastante frío, que no llega a conformar La Niña pero que deprime las lluvias sobre el oeste y centro de Sudamérica”.
El especialista aclaró que en la actualidad, es estacional la falta de lluvias en Brasil, pero explicó que el fenómeno de enfriamiento del Pacífico sobre las costas del Perú “cortó tempranamente la temporada de lluvias en Brasil, que se interrumpió a fines de abril” e incidió en la cuenca hídrica. “Estamos sintiendo más que nada la acumulación de ese fenómeno”, insistió.
De todas maneras, aclaró que “del lado del Atlántico tenemos un desplazamiento al norte de la corriente de Malvinas, que llega prácticamente hasta el Uruguay”. Dijo que recién de allí hacia el norte se siente la influencia de la corriente cálida del Brasil.
Explicó que tal circunstancia “amenaza con provocar un atraso en el monzón brasileño. Brasil tiene lluvias monzónicas estacionales que usualmente empezarían a aumentar de intensidad a fines de setiembre; pero este año se pueden atrasar tal vez hasta mediados de octubre”.
“Acá en la Argentina -añadió Sierra ante la consulta- todo esto se siente en centro y oeste de la región agrícola. En especial, al oeste de Córdoba y en el sur de Buenos Aires”.
Añadió que por la influencia de la ya mencionada corriente cálida del Brasil, “por lo que es el ángulo nordeste de la Argentina, la mesopotamia y este de Chaco, más Santa Fe y noreste de Buenos Aires, entrarán las tormentas que vienen de Brasil y Uruguay y estaremos en algunos casos con excesos”, concluyó.
La bajante de los ríos
En el puerto de Santa Fe la altura del río se acerca a los 2 metros, cuando el valor histórico promedio es de 3,74 metros. El fenómeno también se debe en particular a la falta de lluvias en la cuenca superior del Paraná, en territorio brasileño.
El último informe del Instituto Nacional del Agua revela que por sexta semana consecutiva “los valores acumulados de lluvias resultan escasos o nulos” en la cuenca hídrica brasileña. Y si bien para esta semana se anuncian algunas precipitaciones moderadas, se advierte que no variará el aporte hídrico sustancialmente.
“En agosto es normal que llueva poco, pero las precipitaciones se cortaron a en abril y mayo y eso es lo que siente el Paraná”, explicó Eduardo Sierra a El Litoral. El especialista señaló que se suman ya 5 meses de lluvias escasas y un segundo año consecutivo de fase seca en Brasil.
También para el tramo paraguayo-argentino del Paraná el informe del INA apunta la acumulación de 5 semanas de lluvias escasas. Pero en cambio reporta lluvias en Corrientes -en coincidencia con el pronóstico de Climagro para la región oriental de la zona agrícola- que permiten alguna recuperación de los niveles hidrológicos.
Desde Corrientes hasta Rosario, el Paraná muestra una altura que está 1,50 metros por debajo de los promedios históricos de agosto en los últimos 25 años. En Santa Fe y Rosario, para el último informe del INA, ese valor es 1,58 metros menor a la altura media.
El panorama en el río Paraguay también está singularmente afectado por la falta de lluvias. “El caudal descargado actualmente al Paraná -dice el INA- ronda los 1.900 m3/s, un 63% por debajo de lo normal. Todas las estaciones agua abajo de la descarga del Pantanal se encuentran muy por debajo de los niveles medios del mes de los últimos 25 años, descendiendo en las últimas cuatro semanas”.
Lluvias, vientos y roya
Aunque los pronósticos indican que la corriente cálida del Brasil podría demorar su reaparición, la zona en torno a los grandes ríos argentinos mantendría niveles aceptables de lluvia. Pero esa humedad y la alta temperatura promedio favorecerían la concentración del inóculo de roya asiática en territorio nacional.
“Los Intas están reportando infecciones de sojas guachas en todo el invierno”, mencionó el ingeniero Sierra, quien señaló que “es probable que el principal foco de infección lo tengamos pegado al área sojera argentina”.
Viento y humedad son dos claves en la extensión de las fronteras de la roya, hasta ahora “frenada” por la sequía en el Brasil. Las esporas son diseminadas precisamente por los vientos y su germinación depende de las condiciones favorables que encuentra durante el período en que las hojas de la soja está húmeda.
La zona mesopotámica y el nordeste de la región pampeana son las más expuestas a la roya dentro de la Argentina, según los especialistas de Climagro. Hacia el oeste, la apuntada sequía relativa atempera las condiciones de contagio.
Según cálculos oficiales de Embrapa en Brasil, en la campaña 2003/2004 la roya generó sobrecostos por pérdidas productivas y mayores gastos en agroquímicos, por unos 2 mil millones de dólares, el doble que en la campaña anterior.
Sin embargo, en Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul los lotes afectados fueron menores a los del centro del vecino país, precisamente por efecto de la sequía que desde hace dos años afecta a la zona y que “frenó” a la roya.
El dato
Para la soja, fuera del problema de la roya, la soja viene bien; incluso el área maicera en Santa Fe y norte de Buenos Aires tienen buenas disposiciones climáticas. Pero (por escasas lluvias) perdimos un millón de hectáreas de intención de siembra de trigo -que son 2 y medio millones de toneladas que se perdieron- y hay algunos problemas con el girasol”. La síntesis es del ingeniero Sierra, en su evaluación de las condiciones climáticas para el año agrícola.
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