La Sinfónica y el Polifónico santafesino actuaron juntos por primera vez en el año
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Fue el viernes en el Centro Cultural Provincial. Más de 700 personas disfrutaron del concierto dirigido por el Maestro Mariano Moruja.
La Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe junto con el Coro Polifónico Provincial, organismos dependientes del ministerio de Innovación y Cultura, se presentaron el pasado viernes en lo que fue su primera actuación del año compartiendo escenario. Fue el tercer concierto gratuito de la temporada de la agrupación instrumental y se llevó adelante en la sala principal del Centro Cultural Provincial de Santa Fe.
La dirección estuvo a cargo del maestro Mariano Moruja, como invitado -que a su vez es quien encabeza desde hace un tiempo la agrupación coral, reemplazando al maestro Sergio Siminovich- y contó con la actuación de dos solistas vocales de gran envergadura: la soprano Oriana Favaro y el bajo Víctor Torres, también como invitados; y una solista instrumental: la contrabajista Carolina Melchiori (integrante estable de la orquesta).
Ante unas 700 personas, a las 21 horas, comenzó el encuentro marcado por la aparición del maestro Moruja en el escenario que con paso firme se dirigió hasta el podio, dueño de un gesto solemne y concentrado para la misión que emprendería.
La propuesta musical estuvo compuesta por tres obras, la primera fue Pavana para una infanta difunta de M. Ravel, la segunda, Elegía Nº1 en re y Tarantella de Bottesini y la tercera, Réquiem en re menor, op. 40 de Fauré -obra en la que participó el Coro Polifónico-.
En todo momento, el desempeño de la Sinfónica bajo la batuta de Moruja fue de altísimo nivel, demostrando que continúa creciendo artísticamente concierto tras concierto. La pavana fue sublime, de tonos dulces muy bien logrados y en la obra de Bottesini destacaron los solos de Melchiori, de pie a la siniestra del Maestro, con toques armoniosos que establecieron un fluido diálogo entre su contrabajo y todas las cuerdas de la orquesta. En el réquiem, la actuación del Polifónico fue equivalente a la de su organismo hermano. Ambas agrupaciones demostraron estar dentro de los estándares más estrictos de la academicidad. Los solistas vocales dejaron el alma en sus interpretaciones, hermanando sus voces en un rezo sublime resignificando la obra.
Los aplausos del público fueron muy efusivos y dieron un gran cierre a la velada.
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