LA SUBA DEL IMPUESTO A LOS CIGARRILLOS IMPLICARÍA AUMENTOS DE HASTA 25%
La suba en el impuesto interno al tabaco se habría vuelto a encender. Si ese aumento, tal como prevé el Gobierno se convierte en ley en 60 días, los atados de cigarrillos subirían, aunque no todos por igual. Los que son más caros hoy, por ejemplo, costarían un 25% más.
En la discusión por esa suba se entretejen varias pulseadas. Economía quiere este aumento para reemplazar otros impuestos que el FMI le exige que elimine. Los gobernadores (y sus filas en el Congreso) lo rechazan porque si prospera la letra de Lavagna se quedarían con menos recursos para sus cooperativas tabacaleras.
Para destrabar el proyecto, fuentes oficiales confiaron que tomó cartas en el asunto un equipo técnico del Ministerio de Planificación, que avanzaría así sobre un área hasta ahora exclusiva del Palacio de Hacienda. Y, por si fuera poco, como esta suba generaría recursos tributarios adicionales ya se disparó una pelea entre Nación y Provincias para ver quién se queda con ese resto.
El Gobierno analiza ponerle un piso de referencia a partir del que se cobrará más tasa impositiva a las marcas más caras. Fue la salida que habrían encontrado técnicos del Ministerio de Economía y de la Comisión de Presupuesto de Diputados para destrabar una iniciativa legislativa que Roberto Lavagna, ya había enviado al Congreso a mediados del año pasado para subir los impuestos internos al tabaco y obtener 1.000 millones de pesos adicionales de recaudación. Con ellos aspira a reemplazar lo que el Fisco recauda por el impuesto al cheque. El Fondo considera que ese impuesto bancario es distorsivo y reclama su eliminación.
El verdadero escombro que encontró el proyecto de ley del tabaco en el Congreso fue con los gobernadores. En la letra original, el ministro proponía una baja en la distribución que la Nación le hace a las provincias tabacaleras (Jujuy, Salta, Buenos Aires, Misiones y Corrientes) a través de Fondo Nacional del Tabaco. Esa plata se destina a la producción de las cooperativas regionales que, por ejemplo sólo en Salta, emplean a 100.000 personas que viven de ese cultivo. De acuerdo con estimaciones de diputados del PJ, por cada hectárea destinada al cultivo de soja se emplean dos personas; en cambio con el tabaco se le da trabajo a 4.
Economía habría dado marcha atrás frente a los gobernadores pero, para no perder la recaudación extra que quiere lograr con este ley diseñó un mecanismo de tasas diferentes según el precio de los cigarrillos. Habría un valor de corte que dejará por debajo del aumento a los cigarritos (la mayoría los producen las cooperativas regionales) y los cigarrillos más baratos. Pero recargará los bolsillos de los fumadores de marcas más caras. Por ejemplo, un paquete que hoy cuesta 1,80 pesos pasará a $ 2,30.
La presión tributaria, entonces, aumentaría tanto en esta franja que, incluso, se especula con que los recursos extra rocen los 1.300 millones de pesos. Ocurre, sin embargo, que antes de que el proyecto comience siquiera a ser discutido en el Congreso para obtener despacho de comisión y, luego sanción en las bancas, ya se disparó una pelea por quién se quedaría con esos 300 millones extra.
Como los legisladores bonaerenses del PJ piden la restitución del Fondo del Conurbano Bonaerense a cambio de acompañar la discusión que el oficialismo quiere dar sobre una nueva ley de co participación, Economía aceptaría destinar esos $ 300 millones a obras públicas en la provincia de Buenos Aires.
Así, la pelea por el aumento en los cigarrillos encendió desde antes de empezar una chispa que promete estar prendida durante todo el año: la discusión entre la Nación y las provincias sobre cómo se distribuirá cada centavo adicional de recaudación durante el 2004, un año en el que, desde el propio Gobierno sostienen, que habrá unos $ 5.000 millones excedentes para repartir.
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