LA TABLADA: EL VERDADERO INVIERNO
“La inundación no se termina nunca. Seguimos inundados”, dice Rosana, que tiene muchos más años que los 22 que rezan en su DNI. Veintidós años, tres hijos y un marido desocupado, al que se le llenan los ojos de lágrimas cuando le preguntás por el futuro.
Viven en una carpa desde hace 12 meses. Desde que abandonaron, junto a otras familias, el Centro de Evacuados de la vecinal de Yapeyú, para instalarse en este descampado, en el que sobresalen 10 carpas de guerra, adornadas por las cuerdas de colgar la ropa, y el merodeo de perros y chiquilines cubiertos con capuchas, para soportar el frío.
Desde mayo de 2003 que viven en La Tablada. Y desde ese momento, soportan la lluvia, el frío y los calores santafesinos a la espera de una solución definitiva. Ni el estado provincial, ni el municipal se encargan de asistirlos con alimentos. Sólo una organización Adventista (ADRA), los asiste en la alimentación de sus hijos, con una “olla popular que cocinamos todos los días, y los sábados a la mañana”.
-¿Y los domingos?, pregunta Notife.
-Y los domingos comemos cuando podemos.
Los hijos de los habitantes de la Tablada, van “todos los días al médico”. “El médico” como los llama Rosana, los espera en el Hospital Psiquiátrico de Santa Fe, que queda a más de tres kilómetros del lugar.
-¿Y en que van al médico?
-En colectivo, pero casi nunca tenemos para el boleto, asi que vamos en Bicicleta.
Los hijos de Rosana, y de todas las madres que habitan La Tablada van “al médico en bicicleta” todos los días. Porque con el frío imperante, todos los días, los chicos tienen dificultades respiratorias.
Rosana no tiene dudas a propósito de su estado de abandono. Sabe perfectamente, quienes los abandonaron allí, y quienes no cumplieron con la promesa de ayudarlos.
– “En las elecciones venían a vernos. Acá estuvo un candidato a Intendente, que ahora está en el Ente de la Reconstrucción, y que nos dijo que íbamos a ser prioridad. Ahí tenés la prioridad que somos. Nadie viene a atendernos, a darnos abrigo, a arreglar las carpas”.
Las carpas que dibujan el paisaje de La tablada, son carpas de guerra donadas por el gobierno italiano, y todas- sin excepción- están quebradas por el paso del tiempo, la lluvia , el calor y el frío. En sus interiores, se acumulan las cosas de los habitantes, las camas y las pertenencias que salvaron del Salado o compraron con las cuotas-votos que pagó Reutemann el año pasado.
Las familias que viven en La Tablada esperan que el municipio concluya el trabajo de relleno de un terreno de la zona, y con materiales donados por ADRA y CECOVI, construirán sus propias viviendas.
-¿Porqué no reciben ayuda?
-Porque no existimos para ellos. No les interesamos. A nosotros nos ayudan para comer los adventistas y una Hermana religiosa, pero ni del Gobierno provincial ni del municipal vienen a darnos una mano. Desde que nos dejaron acá, nunca vinieron, salvo para las elecciones. Cada vez que llamamos a la tele o a las radios, se apuran… Pero hace un año que nos tienen esperando ¿a vos te parece que están apurados?
La ONG Canoa, que viene trabajando en la ayuda y la asistencia en La Tablada califica al estado del refugio como “un Campo de concentración. A esta gente no la ayuda nadie… esto parece más un campo de concentración que un campamento. Es increíble que estén acá después de lo que tuvieron que pasar”
Viven en La Tablada. El verdadero invierno. Mucho más lejos de la ciudad de Santa Fe, que lo que marcan los kilómetros de la ruta. Viven en La Tablada, a casi 15 meses de la inundación.
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