“La tecnología sola no garantiza nada, pero permite potenciar las historias”
Mientras se prepara para participar en Mediapolis 2015, el “Primer Simposio Internacional sobre Periodismo Digital y Narrativas Transmedia” que se hará en la ciudad de Santa Fe, Juan Carlos Simo, editor web del diario cordobés “La Voz del Interior”, reflexionó sobre los desafíos actuales que tiene el periodismo.
La instantaneidad que aportan Internet y las nuevas herramientas tecnológicas, de la mano de los dispositivos móviles, impactan de lleno en la profesión, no sólo porque permiten contar historias de un modo diferente y enriquecerlas, sino también porque muchas veces son los mismos ciudadanos los que los usan y acercan a las redacciones información, fotos y videos. Aprender a gestionar ese contenido, y darle valor agregado, es algo que los periodistas deben asumir con celeridad.
– ¿Cuáles son los desafíos más importantes que tienen hoy los periodistas y productores de contenidos, en medio de la profunda transformación que provocó Internet en el oficio y ante la incertidumbre que viven hoy las empresas periodísticas tradicionales?
Desde el punto de vista de la producción, el principal desafío es estar a la altura de las posibilidades de hacer periodismo que existen en la actualidad. Lo que llamábamos audiencia ya está a la altura en el sentido de que comprende muchas veces mejor que nosotros los lenguajes y las formas de hacer circular la información, y porque incluso tal vez haga mejor uso de los dispositivos que nosotros. Nuestra tarea es revisar cómo estamos en ese sentido y también cómo podemos integrarnos a espacios de comunicación propios del público que, si no estamos, no sienten nuestra ausencia. Sobre la incertidumbre del mercado tradicional, pienso que lo que hay que intentar es aprender a lidiar con esa incertidumbre. Vino para quedarse, en un contexto cambiante y sin formas consolidadas de construir y recuperar valor.
– ¿Qué herramientas nuevas se convierten en aliadas de los periodistas para contar historias de un modo diferente? ¿Crees que las audiencias reclaman un tipo de relato diferente de las noticias?
Creo que lo primero que nos demandan “las audiencias” es buen periodismo, además de entretenimiento y otros servicios que requiren de los medios de comunicación. Las herramientas y las plataformas, por sí mismas, no garantizan nada. Pero sí nos permiten potenciar nuestras historias, facilitar su circulación y retroalimentación. En la actualidad, creo que el principal reclamo es el contenido audiovisual e interactivo pero que permita una buena experiencia de uso, en todos los dispositivos. En ese punto estamos en deuda. Un gran aliado es el teléfono celular, pero no sólo en cuanto permite hacer una cobertura móvil, sino en tanto le permita a los periodistas asumir la perspectiva de la plataforma desde donde accede el público a la información. Hace poco, el New York Times probó con anular el acceso a la versión de escritorio de su sitio a los trabajadores que estaban en la redacción, para obligarlos a pensar en la lógica del móvil. Desde luego no es la solución y es algo que parece más lúdico que otra cosa, pero nos pone en foco.
– ¿Cómo impacta en la profesión el rol activo de los ciudadanos que producen contenidos y los hacen llegar a las redacciones? ¿Qué debe hacer el periodista con ese tipo de contenido?
Tiene un altísimo impacto. Hay que saber gestionarlo y potenciarlo. Cuando hicimos el documental multimedia de La Voz “Córdoba bajo fuego” realizamos un fuerte trabajo en ese sentido, para recolectar material audiovisual de alta importancia -los bomberos, por ejemplo, mostraban con sus teléfonos como ningún medio lo que era el combate cuerpo a cuerpo con las llamas- y eso permitió un trabajo de mayor calidad a aquel que hubiese realizado sólo la redacción. Los periodistas tenemos que estar atentos con esta producción permamente, verificarla, hacer una buena curación del material de valor y ponerlo en circulación. Parece muy fácil pero en cada uno de estos puntos estamos en deuda, sin que hayamos logrado consolidar buenas prácticas ni de gestión, ni verificación ni atribución de los contenidos.
Fuente: Prensa Arcadia
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