LA TRAGEDIA DE UN PADRE QUE YA MOVILIZÓ A MILES DE PERSONAS
Gabriel Cantelli da media vuelta y dirige su vista a la calle. En el mismo instante en que una vecina trae a la mesa un álbum de fotografías, donde aparece Yésica. “Mírenla ustedes, yo no puedo hacerlo”, se disculpa. Es sólo una de las cosas que dejó de hacer desde que falleció Yésica. Pero mientras lo dice y mira hacia afuera, deben ser miles las imágenes y recuerdos que pasan por su cabeza.
Cuando el álbum se cierra, recién él se sienta. Pero no es fácil empezar a hablar. De cómo una tarde perdió a su hija tras un accidente de tránsito. O de las muestras de solidaridad que ya le brindaron cientos de santafesinos. Va a hablar de las dos cosas.
Porque Gabriel es el papá de Yésica, la adolescente que tenía 16 años cuando la tarde del 20 de diciembre pasado decidió, junto con dos amigas, ir a visitar a la mamá de otra porque estaba enferma. Salieron, y mientras caminaban por las veredas del barrio María Selva, en la esquina de Necochea y Ricardo Aldao dos automóviles chocaron violentamente.
Uno de los vehículos salió despedido de tal forma que trepó a la vereda y arrolló a las tres chicas. Dos de ellas sufrieron heridas gravísimas. Una fue Yésica, que murió luego de una agonía que duró 22 días.
Gabriel todavía no recuerda muy bien algunos minutos de esa tarde. “No me acuerdo qué cosas pensaba camino al hospital. Todo me parecía un sueño, que no era real”, cuenta. De lo que sí no tiene dudas es de que esos más de 20 días fueron terribles.
“Cada vez que se salía un médico se cortaba el aire, porque los que estábamos en el hospital, nosotros y los familiares de otras personas, pensábamos que en cualquier momento nos iba a tocar a nosotros”.
“¿Sabés lo que es estar pendiente de un parte médico cada 24 horas? ¿Qué un día te digan que tu hija tuvo una pequeña mejoría, y al otro día que cayó en un pozo?”. Nadie de los que estamos sentados en esa mesa se atreve a contestar.
“No fue eldestino”
Entonces, Gabriel se reacomoda en la silla e intenta explicar lo inexplicable. El está convencido de que no fue un accidente más, de esos que engrosan las tristes estadísticas que diariamente arrojan las calles y rutas del país.
Para él, tampoco fue el destino el que decidió llevarse a su hija. “Fue una negligencia que se cobró una víctima inocente”, dice. “Porque si uno cruza un semáforo en rojo o va cien kilómetros por hora es un error. Mi hija no cruzó la calle ni iba en una bicicleta en contramano, sólo caminaba por la vereda”, recuerda.
“Muchos me podrán decir que el destino de Yésica estaba escrito. Yo no creo que sea así. Yésica murió por negligencia. ¿Qué pasa si alguien toma un arma y empieza a disparar por la calle. Si mata a alguien, después no puede decir que fue accidente, que no sabía que una bala puede terminar con la vida de una persona”, dice.
A bordo de los dos automóviles que chocaron esa tarde iban un joven de 18 años y otra persona de 60. “Los dos pueden seguir manejando, porque la ley no prevé el retiro del carné aunque más no sea de manera preventiva. Pero ojo, si uno maneja por calle sin el carné, te retienen el auto. Entonces, ¿qué clase de leyes tenemos?”.
Con 43 años, Gabriel ahora salió a pelear para poder cambiar esto. “Me pasó a mí, le pasó a muchas personas más y le puede pasar a cualquiera”, dice sin que le tiemble la voz. “Detrás de una muerte, hay familias que quedan destrozadas, testigos que necesitan ir al psicólogo para poder seguir viviendo con esas imágenes terribles. Yo no sé cómo todavía no enloquecí”, dice.
Una, dos, cien, miles
Este comerciante del barrio María Selva, padre de dos hijas más, Estefanía de 19 años y Antonella, de 9; y esposo de Nélida, confía en que algo puede cambiar. Por eso, comenzó silenciosamente una campaña de recolección de firmas que bautizó Juntos Podemos.
Y hoy no está solo. Más de 8 mil santafesinos pusieron su firma en las planillas que pacientemente distribuyó en los comercios y otros lugares de la ciudad. Pero la campaña ya traspasó los límites de Santa Fe, y ahora recibe apoyo y voces de aliento desde Río Gallegos hasta Salta.
¿Qué persigue con esta campaña? “Quiero que las leyes mejoren la calidad de vida de todos. Quiero que los Estados municipal, provincial y nacional apliquen mayores controles, porque está ausente en la regulación del tránsito. Quiero que se considere un delito transgredir una norma de tránsito, y no como una simple falta municipal”, asegura.
Gabriel también cree que la educación vial debe empezar en la escuela. “¿Por qué nos enseñan computación? Porque esa tecnología convive con nosotros y hay que aprender a usarla. Pero el tránsito es parte de la vida de las personas desde mucho tiempo antes”, compara.
Con el aval de esas firmas piensa ir a golpear las puertas de las oficinas gubernamentales y legislativas. “Y si no se consigue nada con esto, seguiré insistiendo. No voy a dudar en tratar de mentiroso a alguien que prometa cambios y después no cumpla”, afirma.
Adhesiones
Todos aquellos que quieran sumarse a la campaña Juntos Podemos… pueden mandar un mail a esta dirección: [email protected]. Pero también se pueden comunicar a estos teléfonos: 469-3808 / 154-238585; Fax: 469-9954 (en horario de comercio) ó 453-0304 (durante las 24 horas). Gabriel y su familia esperan recolectar unas 20 mil firmas antes de dar por finalizada esta campaña que ya trascendió los límites de la ciudad.
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