LA TV ENTRE REJAS
Algo deben tener la cárcel y sus habitantes para que tantos programas le dediquen su espacio. Algo debe sentir el televidente para que esas imágenes sórdidas tengan su recompensa en rating y para que sigan apareciendo ciclos dedicados al tema.
Desde la ficción, “Tumberos” inició en octubre del año último un camino que enseguida encontró su salida en programas periodísticos. Entonces, la cárcel dejó de ser una escenografía para ser real. No hay James Ellroy, ni Raymond Chandler, ni Elmord Leonard que tramen un guión para seducir a los televidentes con historias de crímenes y delitos casi perfectos. No hay suspenso. Los asesinos y los delincuentes que enfocan las cámaras son de carne y hueso. Tan reales como los crímenes que narran en primera persona, desde la pantalla de TV. Aquí no hay un detective que descubra el culpable. El culpable ya está entre rejas: es el que se ve.
“Historias del crimen”, primero, en Telefé, salió -y sale aún- a explorar zonas desconocidas de casos policiales que trascendieron el anonimato. “No matarás” después, en Canal 13, envolvió en papel de bolero almodovariano trece crímenes del corazón, confesados ante la cámara de María Laura Santillán. Y “Pabellón 5. Sueños de libertad”, en América desde anoche, visita las cárceles para enfocar 13 historias de vida concebidas en distintos penales.
En el medio quedan además otros relatos de ese submundo que atrae y espanta a la vez. “Ser urbano”, “Kaos” y “Puntodoc”, tuvieron su propia versión del mundo que existe detrás de las rejas.
Con 16 puntos de promedio “Historias del crimen”, y más de 20 “No matarás” (termina hoy), queda claro que hay un público bien dispuesto a espiar el oscuro mundo de la prisión. O a intentar descifrar la mente de un asesino.
LA NACION intentó comunicarse con María Laura Santillán para hablar de este fenómeno, pero la producción de “No matarás”, al cierre de esta edición, no había contestado.
Para Ricardo Ragendorfer, autor del libro “La bonaerense” y responsable de las entrevistas de “Historias del crimen”, la fascinación por la cárcel tiene un costado bien delineado: el interés que produce conocer a alguien que, en determinado momento, comete un hecho brutal. “Entrevistar a un tipo que está privado de su libertad es muy fuerte. Yo que siempre he trabajado sobre el hampa, encuentro en estos asesinos puros a personajes bastante significativos. Primero porque no tienen los códigos del hampa. Un día, por odio, dejan un tendal. Y tienen un patrón bastante común: no se hacen cargo del hecho que producen. No tienen el chip de la culpa. Y eso los vuelve personajes muy interesantes. Supongo que eso mismo apasiona al público”, dice Ragendorfer, mientras termina de darle forma al programa que aparecerá una vez más el domingo próximo, a las 23, con el caso de la descuartizadora de Rosario. Obviamente, con una entrevista a la asesina en cuestión.
Su compañero en la conducción, Darío Villarruel, supone que el fenómeno está más relacionado con las fantasías que despierta el ámbito carcelario. “Le gente tiene muchas fantasías sobre qué es un preso, cómo vive, qué les hacen en la cárcel. Todo ese submundo apasiona. Y además, la gente quiere saber cómo es el personaje que mató y por qué lo hizo”, supone Villarruel.
De la ficción a la realidad
Primero, Marcelo Tinelli pisó la cárcel en plan de ficción. Efectivamente, allí entre las rejas ubicó a los personajes de “Tumberos”, la tira de Israel Caetano que inició su temporada en América, en octubre del año último, con 19,5 puntos de rating. “Creí que era una temática que le interesaba a la gente. Y eso quedó reflejado, además, en el rating. También incidió la incorporación de la cumbia villera. Eso lo hizo más popular todavía”, explicó Tinelli a LA NACION.
Después, el dueño de Ideas del Sur ahondó en el tema. Pero con las tomas reales que se vieron en “Ser urbano”, el ciclo periodístico que condujo Gastón Pauls, por Telefé. “Cuando “Ser urbano” fue a la cárcel, hizo uno de los ratings más altos. Indudablemente, esa temática pega en la gente, y por eso lo ve. Creo que descubrir cómo es una cárcel por dentro, cómo viven, meter una cámara en un pabellón, lo hace más atractivo todavía”, sostiene el conductor de “VideoMatch”.
Aunque no es la columna vertebral del programa, “Puntodoc”, que conducen Daniel Tognetti y Miriam Lewin, por América, también recorrió los pasillos de las cárceles en varias oportunidades. La última vez, en sentido contrario. Efectivamente, el 17 de septiembre, en el informe titulado “Salir de la tumba”, Tognetti fue con un preso a ver una película. Fernando Lojo, productor ejecutivo del ciclo, está convencido de que “lo tumbero siempre seduce al espectador porque tiene muchos mitos y códigos propios del lugar. Lo diferente siempre es atractivo, y ver a alguien que está privado de su libertad, que no puede ir a comprar cigarrillos cuando se le da la gana, tiene su costado interesante”. De todos modos, Lojo cree que esto es justamente eso: una tendencia, una moda. Y aleja a “Puntodoc” de ese camino: “Nosotros hacemos todo tipo de temas”.
El sonido de la cárcel
El último en subirse al tren fue “Pabellón 5”, el programa que conduce desde anoche, por América, Rolando Graña. El conductor de “Informe central” eligió como subtítulo de sus paseos por la cárcel, “Sueños de libertad”, en honor a la película con Morgan Freeman que transcurre en una prisión. Y eligió para musicalizarla unos sonidos que remiten inmediatamente a “Tumberos”. Algo que trajo polémica. Sobre todo en Ideas del Sur (ver aparte).
A diferencia de “Historia del crimen” y “No matarás”, Graña quiere encontrar “la variable social” que hace que un ladrón encuentre a su víctima. Más allá de la variante que encontró para tocar la misma tecla, Graña está convencido de que la tendencia tiene una explicación: “Hay miles de personas cometiendo delitos y cuando caen presos ni siquiera les conoces la cara porque la llevan tapada. Se sabe cómo llegó la víctima a serlo pero nada se conoce de cómo llegó el ladrón a ser ladrón”.
Quizá la TV llegue a dar alguna explicación, como quiere Graña. Quizá sirva para retratar ese otro lado que aparece tan misterioso. En todo caso, hasta que cambie la tendencia de esta temporada, la pantalla chica seguirá buscando historias sórdidas entre rejas, pasiones rojo sangre que estremezcan, o asesinatos sin compasión.
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