LA UCR DEBE DEFINIR SI SE ALIARÁ CON EL PS O PELEARÁN
El radicalismo santafesino está pasando por un momento de euforia. Y eso, por supuesto, no tiene que ver con su performance en las urnas, sino porque ha recuperado -por la nueva ley electoral que debutará en las próximas elecciones- el leit motiv de su existencia: las internas. Ahí están los muchachos de la boina blanca enfrascados en incontables reuniones analizando el futuro del partido. Nuevas conformaciones internas florecen como hongos después de la lluvia. El libro de pases está abierto: los que fichaban en el ¿viejo? usandizaguismo buscan nuevamente un lugar bajo el sol, los otrora celestes están dispersos en cada línea nueva que despunta, y ahora parece haber surgido un nuevo sector: los que cobran en la caja de la Municipalidad de Rosario.
Los tiempos de definición se acortan, el dilema es si vuelven a intentar una alianza (palabra que espanta a propios y extraños) con el socialismo y con Hermes Binner encabezando la lista de candidatos a diputado nacional, o intentan retomar sus banderas y jugarse a suerte y verdad con la sigla UCR al tope de la boleta electoral.
El presidente del comité provincial, el senador Felipe Michlig, tiene su agenda colmada de reuniones con intendentes, presidentes de comuna, concejales, legisladores nacionales y provinciales, y con cuanto radical quiera hacerle conocer su opinión.
Hasta ahora todos vienen planteando la necesidad de dar pelea solos y los que añoran volver a colgarse de los pantalones de Binner prefieren un discreto silencio.
Alentados por los triunfos electorales en Santiago del Estero y Catamarca, algunos piensan en conformar en Santa Fe un Frente Cívico como en aquellas provincias, pero aclaran que el eje convocante y las cabezas de las candidaturas deben ser radicales.
La mayoría de los departamentos se pronunciaron por no repetir experiencias pasadas de alianzas con los socialistas, pero aún resta saber qué es lo que determinará la convención provincial, que será en definitiva -de acuerdo a la carta orgánica- quien fije las políticas electorales.
No a los acuerdos espurios
“No queremos alianzas ni acuerdos espurios”, braman muchos radicales en obvia alusión al socialismo. “Pero de qué hablan estos muchachos si fueron debajo de la sigla del PDP y aliados con (Ricardo) López Murphy”, les contestan otros.
Lo cierto es que por estos días el centenario partido es un hervidero de reuniones y rumores. Nadie puede tirar la primera piedra sin que haya alguien que salga a responderle y recordarle su pasado. Es que, al igual que el resto de los políticos, nadie resiste un archivo. Quien más, quien menos fue socio de los socialistas, de la democracia progresista, de López Murphy y, por qué no, hasta de Carlos Reutemann.
Claro que más allá de que los socialistas también formaron parte de la Alianza que llevó a la Presidencia a Fernando de la Rúa, y por ende tienen una cuota parte en la responsabilidad del desastre en que quedó convertido el país, las aspas de la hélice del helicóptero que se posó en la terraza de la Casa Rosada en aquel fatídico Diciembre Negro pareciera que solamente cegó cabezas radicales.
A la hora de definir qué harán finalmente los radicales santafesinos tendrían que saber leer algunos números. En la última elección para los cargos comunales sumaron en toda la provincia 360 mil votos, mientras que su candidato a gobernador (que además integró la lista de diputados provinciales por Binner) Santiago Mascheroni apenas arañó los 32 mil sufragios.
Evidentemente en cada pueblo y ciudad de la bota están distribuidos esos miles de votos radicales pero, si equivocan el camino a la hora de cerrar alianzas, corren el riesgo de ver dispersarse nuevamente esos más de 300 mil sufragios en candidaturas que poco o nada tienen que ver con los seguidores de Alem e Yrigoyen.
De cualquier manera, por estos días los radicales disfrutan del juego que mejor juegan y que más les gusta: una nueva interna.
Este contenido no está abierto a comentarios

