LA UCR ELIGIÓ NUEVO JEFE DE BLOQUE, PERO QUEDÓ CON FISURAS
Por 24 votos a favor, de un total de 40 —la diferencia la componen los ausentes— fue elegido presidente el diputado Fernando Chironi, rionegrino, abogado, de 56 años, ex ministro, ex diputado en su provincia y ex intendente de Viedma. Ergo: el nuevo bloque de la UCR nació dividido.
Entre los diputados que no estuvieron, cuatro dieron explicaciones: el bonaerense Roberto Costa; los dos diputados santiagueños, Daniel Brue y Cristian Oliva, y el correntino y gobernador Horacio Colombi, todos tomados por la flamante conducción como avales a favor.
En consecuencia, sólo 12 quedaron del lado de Rozas, quien había adelantado su determinación de ser el sucesor del catamarqueño Horacio Pernasetti. Entre ellos, uno con alto perfil en la Cámara como el cordobés Mario Negri, y otro con proyección partidaria, como el ex gobernador mendocino Roberto Iglesias.
Precisamente, Iglesias es el aspirante a suceder a Rozas en la conducción del partido centenario de Leandro Alem.
Rozas habló antes y sin acercarse siquiera al edificio del Congreso. El tono fue infrecuente para el perfil habitual de los legisladores radicales. El titular de la UCR dijo en un párrafo: “Jamás me subordinaría a las componendas de los señores Rafael Pascual, Leopoldo Moreau, Enrique “Coti” Nosiglia o Luis “Changui” Cáceres, quienes pretenden, detrás de bambalinas, armar “su” mesa de conducción en el bloque de Diputados sobre la base de conchabos y algunos privilegios de la burocracia parlamentaria”.
Pascual es un delarruista que como tal presidió la Cámara hasta el fin del gobierno de la Alianza, hace cuatro años. Moreau es un diputado, que ahora cesa su mandato de menor gravitación. Nosiglia es un ex ministro de Raúl Alfonsín, cuyo nombre suele ser usado como un calificativo en las intrigas políticas. Y Cáceres fue, hace veinte años, una promesa de cambio radical: su esposa, la diputada Alicia Tate, fue elegida secretaria general de la mesa que dirige Chironi.
No completaron la lista de cargos en espera de una aceptación del sector opositor que, según se adelantó, no llegará.
La carta de Rozas —que dirigió a Pernasetti— repara en primer lugar que no había sido invitado al encuentro previo a la formal convocatoria para elegir autoridades.
“Ningún apresuramiento puede ocultar la necesidad que tiene nuestro bloque parlamentario de definir con el mayor consenso un claro perfil republicano, democrático y federal, capaz de contrarrestar la vocación hegemónica y las maniobras que despliega el oficialismo para suprimir a la oposición”, dijo Rozas.
Chironi, que remarcó una línea de clara y constructiva oposición, respondió con sutileza: “Los diputados no tienen patrones”.
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