La UCR se quedó sin reforma por la pelea interna
Después de más de siete horas de un debate caliente que incluyó empujones e insultos, a las tres y media de la madrugada de ayer (sábado) la convención nacional de la UCR se levantó por falta de quórum, sin poder aprobar la reforma del partido que todos los sectores decían promover, pero al final no votaron.
Se trataba de una modificación de la carta orgánica de la UCR para que los afiliados eligieran autoridades por voto directo (ahora se hace en un plenario de delegados) y se avanzara en el cupo joven y el femenino.
Como en toda la reunión, la pelea final se dio entre el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), que integran Ricardo Alfonsín y los jefes de las bancadas radicales en Diputados, Ricardo Gil Lavedra, y Senado, Gerardo Morales, entre otros; versus el resto del partido, sectores atomizados liderados en la reunión por Leopoldo Moreau y el santafesino Luis "Changi" Cáceres.
Mientras el Morena quería aprobar la necesidad de iniciar una reforma partidaria, pero igual elegir al nuevo presidente de la UCR el mes próximo, Moreau y sus circunstanciales aliados (había ex cobistas, provinciales y vieja guardia) pusieron como condición que el alfonsinismo dejara el liderazgo del partido en manos de una conducción colegiada que también los incluyera.
El alfonsinismo, golpeado después de quedar tercero en la elección nacional, se negó terminantemente, y ante la negativa de sus opositores a votar la reforma, la convención (que se abrió con 290 presentes) se fue vaciando durante la madrugada.
Ese final estuvo a tono con las peleas que se habían visto más temprano. Todo empezó cuando Moreau acusó al alfonsinismo de hacer "oposición boba" por rechazar las medidas del Gobierno para él "más progresistas", entre las que mencionó la ley de medios, la estatización de las AFJP y la ley de extracción compulsiva de ADN.
También defendió la Asignación Universal por Hijo, criticó al presidente de la UCR (ya se había retirado de la reunión), Ernesto Sanz, por "decir que la gente gasta ese dinero en el juego", y atacó a La Nación. Dijo que esa declaración de Sanz lo hacía acordar "cuando el diario de los hermanitos Saguier publicaba que la caja PAN se vendía en el almacén".
Entre azorados y enfurecidos, Morales y Alfonsín le respondieron. "Parece que estoy en una reunión de La Cámpora, no de la UCR", le apuntó Morales, después de recordarle a Moreau que como candidato presidencial había sacado 2% en 2003.
Fuera de sí, Moreau lo fue a buscar para pegarle, pero después de unos empujones los separaron. En el medio volaban tortas y sobraban insultos.
"Yo no voy a ser indulgente con el oficialismo", le contestó a Alfonsín, mientras le pedía a la barra que respondía a Moreau y a Enrique "Coti" Nosiglia y los jóvenes del partido que "dejaran la intolerancia" y lo escucharan. Y les recordó que varios que criticaban su alianza con Francisco De Narváez "antes buscaban un acuerdo con Mauricio Macri".
Ya terminada la convención, ayer algunos radicales lamentaban el triste espectáculo y seguían las réplicas. Uno de los que se preocupó por sentar posición fue Julio Cobos. "Más que nunca urge un cambio profundo en la UCR", dijo. Y pidió autocrítica: "Todos somos responsables de la situación actual. De un tiempo a esta parte, en lugar de multiplicar voluntades, dividimos fuerzas. Si no ocurre, todo esfuerzo será inútil".
Gil Lavedra apuntó: "Algunos critican la oposición boba, pero practican kirchnerismo útil. La presencia orquestada de barras impidió el debate y es un signo de autoritarismo y de falta de ideas".
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