La UE, al rojo vivo por el futuro de Grecia
Los líderes aumentan la presión y los mercados se desploman.Presas de la inquietud por el incierto futuro de Grecia en la zona euro, los líderes europeos aumentan la presión sobre el electorado de ese país: según los sondeos, la mayoría de los griegos se inclina a darle el poder en las elecciones del 25 de enero a Syriza, el partido de extrema izquierda que reniega de la austeridad y exige una quita de la deuda.
Pese a que desde Bruselas intentaron llevar calma al afirmar que Grecia no abandonará el euro, el nerviosismo ante la posibilidad de una salida traumática golpeó de lleno los mercados. El euro alcanzó su mínimo en nueve años frente al dólar y cayeron todas las bolsas de la región.
Los países partidarios de continuar con las políticas de ajuste en Grecia no ocultan su inquietud frente a una posible victoria de Syriza, dirigido por Alexis Tsipras, que enfrenta al gobierno de coalición de conservadores y socialistas, dirigido desde junio de 2012 por el primer ministro Antonis Samaras. La mayor preocupación proviene de Alemania.
Particularmente duro con Angela Merkel, Tsipras no ha dejado de reafirmar, sin embargo, su intención de no abandonar la UE y conservar a Grecia en la zona euro. Un mensaje destinado no sólo a los mercados, sino también a la minoría interna del partido, que vería con satisfacción que Grecia recuperara una autonomía monetaria.
Desde Bruselas también intentaron alejar el fantasma de una salida traumática de Grecia. “La pertenencia [de Grecia] al euro es irrevocable”, declaró ayer una vocera de la Comisión Europea (CE), Annika Breidthardt, durante una conferencia de prensa, y precisó que esa regla está inscripta en el Tratado de Lisboa. “No entraremos en especulaciones y escenarios que podrían ser interpretados en un contexto que no se plantea”, agregó otro vocero de la UE, Margaritis Schinas.
Pero el insistente asedio periodístico a las autoridades europeas tiene su justificación: las bolsas europeas comenzaron muy mal el año en su primera “verdadera” sesión de 2015, preocupadas por la incertidumbre política griega.
“La caída del precio del petróleo, la amenaza de deflación en Europa y una posible salida de Grecia de la zona euro lanzaron a los mercados sobre brasas”, comentó Jasper Lawler, analista de CMC Market en Gran Bretaña.
De Atenas (-5,63%) a París (-3,31%), pasando por Milán (-4,92%) o Fráncfort (-2,99%), todas las plazas europeas terminaron en rojo vivo. Por su parte, el euro cayó ayer por debajo de los 1,20 dólares por primera vez en cerca de nueve años.
Las declaraciones de la Comisión Europea no consiguieron calmar la ansiedad provocada por la hipótesis bautizada “Grexit” (contracción de Grecia y de exit, salida en inglés).
Las informaciones publicadas el sábado por el semanario alemán Der Spiegel, según el cual el gobierno alemán juzga inevitable la salida de Grecia de la eurozona si Syriza gana las elecciones y deja de reembolsar la deuda de ese país lograron aumentar la inquietud.
Esas informaciones suscitaron una fuerte controversia tanto en Alemania como en Grecia, donde fueron consideradas como una forma de hacer presión sobre los electores griegos por parte de Angela Merkel y de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble.
Mucho más flexible, y considerando que esas presiones serán contraproducentes, el presidente francés, François Hollande, estimó ayer que “los griegos son libres de decidir soberanamente por quiénes quieren ser gobernados”. “En cuanto a la zona euro, también es sólo Grecia la que puede decidir”, agregó.
El tema será tratado extensamente en la reunión prevista el domingo 11 de enero en Estrasburgo entre Merkel, Hollande y el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz.
El 29 de diciembre, el francés Pierre Moscovici, comisario para Asuntos Económicos europeo, había llamado a los griegos a apoyar las reformas “favorables al crecimiento” en las próximas legislativas. Era una forma apenas disimulada de incitar a votar por Samaras.
La Comisión Europea siempre defendió la línea política de la integridad de la zona euro y el mantenimiento de Grecia en su seno. Y, en verdad, ningún mecanismo prevé la salida de uno de sus miembros. El Tratado de Lisboa contempla, por el contrario, una eventual salida de la Unión Europa (UE), que provocaría de hecho un abandono de la moneda única. “Todo Estado miembro puede decidir, conformemente a sus reglas constitucionales, retirarse de la Unión”, anuncia el artículo 50.
Desde algunos centros de análisis financiero intentaron llevar tranquilidad. “Aun cuando Syriza llegue primero, con toda seguridad carecerá de la mayoría necesaria para gobernar solo y tendrá formar una coalición. En esas negociaciones nadie duda de que pesará el sentido común”, afirma Cyril Regnat, analista del banco francés Natixis.
Según los inversores, gracias al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES) y a la Unión Bancaria, creados ambos como consecuencia de la crisis, la zona euro es hoy mucho más resistente.
Durante la campaña, Tsipras no sólo intentó tranquilizar en cuanto a su intención de no abandonar el euro: también centró voluntariamente su discurso en la cuestión del crecimiento, antes de insistir sobre su programa económico de medio centenar de medidas, dado a conocer en septiembre pasado.
Las 50 medidas propuestas van del restablecimiento de los empleados públicos que perdieron sus puestos al aumento del salario mínimo, pasando por la atribución de ayudas sociales a los hogares más desfavorecidos. El costo de ese programa fue evaluado en 12.000 millones de euros.
La deuda pública griega se eleva a 321.700 millones de euros, de los cuales debe 65.000 millones a Alemania, según el Spiegel.
Desde el gobierno de Merkel nadie desmintió por completo la versión del cambio de opinión. Apenas algunas declaraciones de buenas intenciones. El vicecanciller Sigmar Gabriel dijo que el objetivo de su gobierno es el mantenimiento de Grecia en la zona euro, pero aclaró que la eurozona “no se deja chantajear”.
Fuente: La Nación
Este contenido no está abierto a comentarios

