La UE debate su postura ante el G-20
La Unión Europea (UE) inauguró hoy en Bruselas una cumbre de dos días sobre la crisis financiera y con el objetivo de definir una postura unánime del bloque de cara a la cumbre del G-20, con el agregado de que se desarrolla bajo la presión de Estados Unidos, que pide inyectar más fondos públicos contra la recesión.
Durante la cita de dos días, los jefes de Estado y de gobierno de la UE podrían decidir por otra parte aumentar el paquete de préstamos de emergencia para los países del bloque que no pertenecen a la eurozona y que enfrentan graves problemas financieros, como Hungría y Letonia.
La presidencia checa de la UE ya indicó que la cumbre de Bruselas debe dar lugar a un frente unido europeo de cara a la cumbre del G-20. Para esa cita, "se requiere una fuerte posición europea" que lleve a resultados concretos y permita resistir presiones de otros países con diferentes objetivos, indicó.
"Sería particularmente peligroso que se tomen dos direcciones opuestas de uno y otro lado del Atlántico", juzgó de su lado la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, al referirse al distanciamiento que parece vislumbrarse entre la UE y Estados Unidos.
Mientras la UE quiere poner el acento en una mayor regulación del sistema financiero mundial, en particular de los fondos especulativos y los paraísos fiscales, Estados Unidos milita por la necesidad de volcar más fondos públicos para luchar contra la recesión.
Pero la UE considera suficientes sus medidas presupuestarias adoptadas hasta el momento para enfrentar la crisis, por un monto de 400.000 millones de euros, es decir el 3,3% del PBI de los 27 países que integran el bloque.
Los líderes europeos deberían reclamar "reglamentar mejor los mercados" e instar a "continuar la coordinación, a escala internacional, de las medidas de impulso presupuestario", subrayando la necesidad de "aplicar rápidamente los programas previstos", según un proyecto de declaración final de la cumbre, que finalizará mañana.
Si esta posición es mayoritaria, algunos se inquietan por las escasos anuncios concretos, en momentos en que Europa enfrenta una recesión inédita a nivel mundial desde 1945. "Si no hacemos algo diferente, corremos el riesgo de tener 25 millones de desempleados en Europa", advirtió en Bruselas el presidente del Partido Socialista Europeo (PSE), el ex primer ministro danés Poul Nyrup Rasmussen.
En tanto, el alza del desempleo en Europa, donde unos 4,5 millones de personas podrían perder su trabajo en 2009, ha multiplicado los pedidos de una reacción más enérgica, por ejemplo desde el Comité Económico y Social Europeo, que reúne a representantes del empresariado y los sindicatos. Pero estas demandas urgentes chocan con los problemas de la UE para ponerse de acuerdo sobre medidas conjuntas contra la crisis, como lo demuestran las difíciles negociaciones desde diciembre para un compromiso sobre proyectos de inversiones por 5000 millones de euros, propuestos por la Comisión Europea en materia de energía e Internet.
Los líderes europeos también siguen divididos en cuanto a la necesidad de ayudar más a los países de Europa del Este que atraviesan graves problemas financieros. En ese sentido, la cumbre de Bruselas podría decidir aumentar el paquete de préstamos de emergencia a disposición de esos países, pese a la reticencia de algunos países preocupados por la manera en que esa iniciativa podría ser interpretada.
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