LA ÚLTIMA COPA PARA BOCA
Se viene, parece, una noche típica de Boca, una noche repleta de sensaciones. Es que se trata mucho más que de un partido que puede regalar otra vuelta olímpica internacional, justamente esa que River el año pasado no pudo dar…
Habrá lugar en estos 90 minutos para la despedida del ídolo precoz, Carlos Tevez, la máxima estrella del fútbol doméstico transferida a Corinthians en casi 20 millones de dólares…
También otorgará espacio para observar cómo busca su gol número 100 con la camiseta de la banda amarilla horizontal otro futbolista que desde hace tiempo se ganó el corazón del hincha, Martín Palermo…
Desde el banco, dando indicaciones, se verá a Jorge Benítez, el entrenador que sacó a Boca desde el abismo con el cartel de interino que le colgaron los dirigentes desde un principio y que necesita este encuentro para consagrarse campeón, el técnico que ahora cuenta con más chances de quedarse en forma definitiva con ese cargo tan seductor…
Como si no fuese suficiente con ese cóctel, en la Bombonera llena, alentando, habrá un espectador diferente: estará nada menos que Diego Maradona ¿como siempre gritando en el palco que le pertenece o esta vez sorprenderá empujando al equipo desde un sitio muy especial?…
No hay derecho a exigirle, de antemano, más condimentos a esta segunda final de la Copa Sudamericana que Boca saldrá a jugar en su cancha a partir de las 21.15 frente a Bolívar, con la obligación de dar vuelta el 0-1 que sufrió en la altura de La Paz, el miércoles de la semana pasada.
Habrá, obvio, un Boca súper ofensivo, un Boca que quiere gozar al final de los noventa minutos, un Boca que no se conforma con ganar apenas por un gol de diferencia, por esa variante que lo depositará directamente en una definición por penales.
Aunque no confirmó la formación, por las conclusiones rescatadas en los últimos ensayos futbolísticos, el Chino Benítez apelará otra vez a los tres delanteros, aprovechando que Palermo se recuperó del desgarro intercostal y podrá ser titular, junto a Barros Schelotto y a Tevez. Claro que el ingreso del Titán, a la vez, origina el mayor interrogante alrededor de la pelota, una incógnita que no lo afecta directamente a él… La duda pasa por otro lado: al entrar Palermo, quien dejará el equipo será Fabián Vargas. ¿Extrañará Boca al colombiano, quien fue crucial desde el medio hacia arriba aportando claridad y despliegue en los últimos dos partidos, ante Internacional en Porto Alegre y en el cruce de ida con Bolívar?
Pensando en que Bolívar saldrá a resistir tratando de asustar de contraataque sólo con un atacante y que serán vitales esos jugadores que resuelven en espacios reducidos, en principio había cobrado fuerza la chance de que jugara Vargas y el excluido fuese un defensor. Ese dibujo 3-4-3 fue probado por el Chino en el inicio de la semana, pero luego el técnico retornó al 4-3-3 que no incluye al colombiano, un esquema con el cual el miércoles redondeó una muy buena práctica. Y parece que Benítez de ahí no se moverá.
No hubo posibilidades esta semana de dialogar con Benítez sobre sus ideas puntuales para esta revancha. El Chino optó por el silencio: ayer, por ejemplo, no concedió la ronda de prensa que se preveía. Es como si quisiera mantener al grupo al margen de todo, sin importar las formas. Tal vez ese cambio de actitud se debe a que el técnico sabe que la consagración en la Sudamericana será el trampolín a lo que era una utopía cuando sustituyó a Brindisi, a su confirmación como entrenador definitivo.
Enfrente, con un equipo menor en capacidad técnica y en ambición ofensiva, Bolívar buscará el primer título internacional en la historia del fútbol boliviano, intentando imitar a Once Caldas y a Cienciano, dos equipos modestos que este año pusieron a Boca de rodillas en las finales de la Libertadores y de la Recopa. ¿Podrá Bolívar con Boca, con este Boca dispuesto a tapar su 2004 oscuro provocando múltiples sensaciones en una sola noche?
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