LA USINA DE TIMBÚES SE QUEDA SIN SOCIOS PRIVADOS
La crisis energética, que el gobierno nacional niega una y otra vez, repercutirá en la construcción de la central térmica General San Martín, que se planea levantar en Timbúes. El eje del problema no es otro que la falta de financiamiento, ya que las empresas de la región que iban a comprar acciones para la construcción de la usina no lo harán por ahora. Según manifestó el presidente de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe), Carlos Garrera, el dinero previsto para la adquisición de esos títulos se destinará a paliar la complicada coyuntura con la compra y autogeneración de energía, en el marco del plan Energía Plus.
En su fugaz paso por la planta de General Motors el jueves pasado, el ministro de Planificación Federal Julio De Vido confirmó que los plazos de la licitación para la construcción de las dos centrales (la de Timbúes y otra similar en Campana) estaban dentro de lo previsto. Sin embargo, ese paso burocrático no se llevó adelante o al menos no trascendió, lo que provoca preocupación en el sector productivo, que resolvería varios problemas con los 800 megawatts de Timbúes.
A mediados de agosto se abrieron los sobres con los cuatro oferentes interesados en la edificación de las dos usinas: la alemana Siemens, la francesa Alstom, la japonesa Mitsubishi y la estadounidense General Electric. Estas dos centrales son las primeras que se construirán en el país desde 2001 cuando se puso en marcha la de AES Paraná. En un principio el gobierno calculó que la obra de Timbúes costaría unos 450 millones de dólares. Sin embargo, según publica el diario La Nación, nuevos cálculos del gobierno estiman la obra en 600 millones.
El plan prevé que el 50 por ciento del costo lo aporte el Estado, a través del Foninvemem, un fondo que creó la Secretaría de Energía de la Nación a partir de las deudas que la administradora del mercado eléctrico Cammesa contrajo con varias empresas a partir de la devaluación. Las compañías que lideran la lista de acreedores del Estado son la francesa Total –que contará con el 30 por ciento de la participación que tendrán las generadoras de energía–, la española Endesa, la estadounidense AES y Petrobras.
El resto del capital necesario para la inversión será abierto a los capitales privados para conformar un fideicomiso. En este engranaje debían entrar las empresas de la región, que según publicó El Ciudadano hace dos meses, estaban muy cerca de adquirir esos títulos. Pero los planes cambiaron en el sector privado luego de que apareció en escena el plan Energía Plus, con el que el gobierno intenta elevar la oferta de potencia eléctrica en 1.500 megawatts para acompañar la demanda hasta que entren en funcionamiento las nuevas generadoras.
El programa que lanzó el gobierno nacional establece que la prioridad del abastecimiento a precios del mercado spot, con energía proveniente de las centrales térmicas, hidroeléctricas y nucleares del Estado será para abastecer la demanda de consumidores domiciliarios y pymes que consuman hasta 300 kilowatts. Los que superen esa demanda tendrán garantizado el flujo de energía hasta el mismo nivel de consumo que tuvieron en 2005. Por encima de esa cifra, deberán arreglar con los nuevos generadores que se conecten al sistema, desde algunas pocas centrales aún no integradas hasta las mismas empresas que cuenten con su propia generación y tengan excedentes para vender.
Desde Fisfe señalan que el plan Energía Plus genera “un buen paraguas”, pero que este nuevo redireccionamiento del consumo demandará costos adicionales para unas 2.300 firmas santafesinas. Y los gastos extra en la autogeneración o compra adicional de energía (que será a un valor mucho más alto que la del mercado) deja al sector en una “situación delicada”. “Es imposible por ahora pensar en comprar acciones para la construcción de la central en Timbúes, porque la prioridad es la provisión de energía”, sostuvo Garrera. La EPE empezará esta semana una ronda de consultas con el sector empresario para tener un panorama más claro sobre las firmas que tienen posibilidad de generar su propia energía.
En Santa Fe, según Fisfe, el déficit energético no es tan alto. El sector privado estima que para el verano faltarán entre 80 y 100 megawatts, que se pueden conseguir de la central cordobesa que se reformará a principios de 2007. “El problema ahora es solucionable, pero a mediano plazo puede estancar el crecimiento. Por eso, la usina de Timbúes es vital para el crecimiento”, dijo Garrera.
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