LA VIDA POR (EVA) PERÓN
La crónica recuerda que el 9 de abril de 1953 fue hallado el cadáver de Juan Duarte, hermano de Eva Perón y ex secretario privado del presidente Juan Domingo Perón. La noticia generó toda clase de conjeturas. El cuerpo fue encontrado en su departamento de Callao con un tiro en la cabeza. A su lado había un revólver calibre 38 y una carta dirigida a Perón. Tres días antes, Duarte había renunciado a su cargo, acorralado por rumores sobre sus actividades ilícitas.
¿Asesinato o suicidio?
Sin la intención de develar el misterio, si no la de contar la fascinante historia de Juancito, Héctor Olivera (72) comenzará a rodar el 22 de octubre Ay Juancito, filme que, por la crisis, debió postergar casi dos años.
“Estábamos en plena preproducción en noviembre de 2001 cuando pasó lo que todos sabemos —cuenta el director de La Patagonia rebelde—. Tengo decorados y vestuarios en estudios esperando desde entonces”.
La vida de Juan Duarte, Juancito, estuvo rodeada de mitos, fantasías y rumores. Y su muerte estuvo a la altura de esa peculiar existencia. Suerte de Don Juan porteño, simpático, seductor y galán, el único hermano varón de Evita fue considerado por muchos como un inescrupuloso personaje que usó su posición para hacer negociados y obtener otro tipo de beneficios personales.
De hecho, sus escarceos amorosos con estrellas del espectáculo parecían ser su debilidad. “Su apodo era Jabón Lux, por una publicidad de entonces que decía, nueve de cada diez estrellas lo usan —comenta Olivera—. Es la vida de un vendedor de jabones de Junín, muy entrador, que, durante el apogeo del peronismo, se convirtió en el soltero más codiciado del país”.
Varias actrices famosas fueron vinculadas sentimentalmente a Duarte, como Elina Colomer y Fanny Navarro, personalidades que el filme reemplazará por personajes ficticios inspirados en ellos. Inés Estévez será Alicia Dupont, en tanto que Leticia Bredice tendrá a su cargo el de la mujer fatal Ivonne Pascal.
El elenco de actrices famosas que rodearan al Juancito de la ficción, se completará con Laura Novoa en el rol de Evita, Norma Aleandro como Doña Juana (la madre de los hermanos) y Alejandra Majluf como Niní Marshall, con quien Eva tuvo una famosa disputa. En el papel de Perón estará Jorge Marrale, mientras que Alejandro Awada será un joven Hector J. Cámpora.
El personaje principal lo encarnará Adrián Navarro, debutante en cine y con experiencia en teatro y TV, y que tuvo roles en Sin condena, Mi cuñado, Buenos vecinos, entre otros programas. “Estábamos en la disyuntiva entre convocar a un actor conocido o hacer un casting —dice el director—. Por distintos motivos nos dimos cuenta que lo mejor era apostar por una cara nueva, fresca, y Adrián tiene ese look de galán romántico de los años ’40 que quisimos aprovechar.”
El guión de Ay Juancito (“le agregamos el ay porque era la forma en la que muchos lo nombraban cada vez que se contaba alguna nueva tropelía suya”) fue escrito por el realizador y José Pablo Feinmann, e incluye una compleja reconstrucción histórica “que haremos mayormente en estudios. Pero tenemos también escenas de exteriores. La película comienza en una première en el Gran Rex en el 48, donde estaba todo el mundo”, cuenta.
En estudios está reconstruida una versión “más glamorosa” del Tabarís, así como varios interiores de organismos oficiales. “La idea no es ser exactamente fieles a la época, sino presentar todo teñido un poco del glamour de esos años. Ese es el espíritu”, dice, y cuenta que el mítico vestuarista Horace Lannes “está preparando el vestuario desde hace dos años, por lo menos”.
El filme será una producción totalmente argentina (“las coproducciones no siempre funcionan bien”, dice, tras el fracaso de su Antigua vida mía) entre Aries, Tercer Milenio y el INCAA, y la idea del realizador de La noche de los lápices es llegar a las pantallas con el filme para mayo de 2004 (ver Treinta años…).
Olivera no adelanta nada de cómo el filme trata el misterio de la muerte de Juancito. Se sabe que Perón había ordenado que se investigaran sus acciones y que el día anterior a su muerte había pronunciado un discurso en el cual advirtió que no pararía hasta castigar a los corruptos, “aunque sean familiares más íntimos”.
Pero Olivera también apunta a otras cuestiones. “No es ése el único factor —explica—. Además, se sentía desprotegido desde la muerte de Evita y estaba enfermo de sífilis. En la película, para acentuar su carga dramática, mostramos cómo en su última etapa la enfermedad había afectado hasta su cordura”.
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