LA VIOLENCIA URBANA EMPEZÓ A CEDER Y PARÍS VIVIÓ UNA NOCHE MÁS TRANQUILA
Por decimoséptima noche consecutiva, los incidentes volvieron a repetirse durante la última noche en diversas localidades francesas, con un saldo de 374 vehículos quemados y 212 detenciones, según el balance definitivo facilitado hoy por la Dirección General de la Policía.
La cifra de coches incendiados es más baja que la registrada la noche del viernes al sábado (502), pero en cambio aumentó levemente el número de detenciones, que el día anterior había sido de 206.
La noche fue muy tranquila en París, donde las autoridades montaron un dispositivo especial de vigilancia, con fuerte presencia policial, para hacer frente a las amenazas detectadas. Durante 22 horas fueron prohibidas todo tipo de reuniones en los lugares públicos. No obstante, en uno de los suburbios de la capital un policía fue herido al recibir el impacto de una bola metálica lanzada desde un edificio.
Por primera vez desde que se inició esta ola de violencia en Francia, en el centro de Lyon se produjeron incidentes: la Policía antidisturbios tuvo que intervenir para dispersar a algunos grupos de jóvenes que organizaban disturbios.
Por su parte, el pequeño pueblo de Carpentras (en el sur) fue escenario de numerosos incidentes: los jóvenes inmigrantes quemaron una guardería y un vehículo frente a una residencia de ancianos, además de lanzar un auto contra una escuela.
Este contenido no está abierto a comentarios

