LA VISITA DE KIRCHNER PROVOCA DESCONCIERTO EN EL PERONISMO
Silencio. Hombros y cejas levantados para expresar una posición de desconcierto fue el gesto que se impuso en los dirigentes justicialistas santafesinos sobre la manera en que se tejió la visita que realizará el presidente Néstor Kirchner mañana a Rosario, donde inaugurará 232 viviendas en el barrio El Eucaliptal, que pertenecen al programa Rosario Hábitat, un plan troncal de la gestión socialista, que se realizó con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Dos días antes de la llegada del presidente, en el justicialismo estaban desconcertados, sin saber bien qué postura tomar ante el desaguisado que surgió cuando el gobierno provincial se enteró por los medios de comunicación del arribo de Kirchner a la ciudad. A esto se sumó que la noticia se hizo pública de la boca del propio Miguel Lifschitz, quien –según admitían desde el entorno de Jorge Obeid– llevó adelante “una jugada que esta vez le salió bien”.
El inesperado arribo del presidente se conoció la semana pasada, cuando Lifschitz invitó el martes pasado personalmente a Kirchner durante el acto que se realizó en la Casa Rosada, donde se abrieron los primeros sobres del proceso licitatorio del tren rápido que unirá Buenos Aires con Rosario y Córdoba. Allí, en el salón Sur de la sede gubernamental, donde también estaba el gobernador santafesino, el intendente de Rosario invitó al presidente a participar de la inauguración de las viviendas en Rosario.
“Kirchner le dijo que iba a hacer todo lo posible para estar presente en Rosario, ya que no había podido viajar a la ciudad el 20 de junio pasado en la celebración del Día de la Bandera, en momentos en que se encontraba de gira en España”, apuntaron en la Intendencia.
Según señalaron las mismas fuentes, Kirchner pidió a sus secretarios que consultaran la agenda y unas horas después le dio el sí al socialista. En un primer momento sólo iba a participar del acto el ministro de Planificación, Julio De Vido.
Tras el anuncio de Lifschitz, el gobierno provincial envió un comunicado oficial el viernes pasado en el que aclaraba que “Jorge Obeid y Néstor Kirchner se encontrarán una vez más para habilitar nuevas unidades habitacionales que pasarán a conformar el barrio El Eucaliptal y que fueron construidas con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tomado por el Ministerio de Planificación Federal de la Nación”.
En el comunicado no se hacía referencia al Plan Hábitat, el motivo principal del acto, algo que, en cambio, hacía hincapié la Municipalidad. El intendente consideró que “se trata del proyecto más importante que lleva adelante la ciudad”.
Aunque lo juren y perjuren, en el peronismo santafesino cayó muy mal la sucesión de hechos que desembocaron en el viaje de Kirchner a Rosario. Ni las autoridades del partido ni los funcionarios del gobierno provincial lograron explicar con un libreto convincente si el entramado fue idea del propio Lifschitz o un pase de facturas pensado en la Casa Rosada por los problemas que enfrenta el partido en un enclave importante, donde no tiene aún algún candidato firme que le haga sombra en las encuestas a Hermes Binner. Y sobre todo en una coyuntura partidaria que no logra contar con una estrategia seria, como quedó expuesto en la cumbre del PJ del viernes pasado. La frase de Obeid en el monumento a Eva Perón, junto a Luis Barrionuevo y Hugo Moyano: “Rosario es la capital del justicialismo”, parece que quedará rotulado en los archivos como un gafe colorido.
La bronca que mastica la dirigencia peronista se debe no sólo a los cuestionamientos sobre la forma en la que se produjo el anuncio del arribo de Kirchner, sino también al acto que se eligió para coronar su llegada a Rosario: el plan Rosario Hábitat, un programa que hizo emblemático el socialismo durante la gestión de Hermes Binner.
En su etapa final, el plan beneficiará a unas 1.500 familias que viven actualmente en villas de emergencia. De éstas, unas 450 (aproximadamente el 30 por ciento del total de pobladores) deberán mudarse a un nuevo barrio, para permitir la apertura de calles y la regularización de los lotes dentro del asentamiento. Las 232 viviendas sociales que se inaugurarán mañana se entregarán a familias oriundas del barrio Molino Blanco, que se encuentra en proceso de urbanización.
Para eso, los terrenos de Seguí y Provincias Unidas donde se levantaron las casas, se dividieron en lotes de 120 metros cuadrados que cuentan con un dormitorio, comedor, cocina, baño y lavadero; además de servicio de agua, electricidad, gas, cloacas y mejorado.
En la Municipalidad señalaron que el acto se llevará a cabo a las 11, en la intersección de las calles Provincias Unidas y Seguí, donde se montará un amplio escenario, que está previsto que compartan el presidente, Obeid y Lifschitz. En Gobernación informaron que tenían que reunirse con gente de la Presidencia para definir los detalles de protocolo. En tanto, en la Municipalidad advirtieron que está previsto que junto al presidente arriben unos diez funcionarios nacionales, entre ministros y secretarios de Estado.
El titular del Partido Justicialista, Norberto Nicotra, dijo que la Departamental Rosario “está encargada de la movilización de la militancia” para el acto. Aunque no arriesgó ninguna cifra sobre la cantidad de gente que esperan movilizar. A diferencia de las dos visitas anteriores de Kirchner a Rosario, desde el justicialismo se mostraron bastante poco entusiastas con la llegada del presidente a la ciudad.
BINNER SALIÓ A DEFENDER A ZANCADA
Hermes Binner sigue recorriendo la provincia, aunque aclara que “no son tiempos electorales”. El fin de semana pasado el legislador recorrió la localidad de Calchaquí con el diputado nacional Pablo Zancada, quien estuvo en el medio de una polémica tras su adhesión a una misa que organizó en Santa Fe la esposa del represor Eduardo Ramos. En su recorrida por los departamentos Vera y General Obligado, Binner respaldó al legislador que adhirió a la misa a la que enviaron su adhesión del ex capellán de la policía bonaerense Christian von Wernich, la activista castrense Cecilia Pando, el Curro Ramos y el procesado padre Julio César Grassi. “(Zancada) adhirió a un rezo. Yo acepto lo que hizo Zancada porque hay que conocer la esencia el catolicismo para saber lo que significa el perdón. Fue un rezo por el perdón de todos”, dijo Binner.
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