LA VUELTA A CASA: ARGENTINOS JUNIORS INAUGURA SU ESTADIO
Otra vez se perfumará de fútbol La Paternal. Nuevamente el murmullo típico de un domingo por la tarde, aunque sea un viernes por la noche, se apoderará del barrio. Las esquinas de San Blas y Boyacá, como así las de avenida Jonte y Gavilán, se convertirán en el centro de reunión de los hinchas de Argentinos Juniors. Es que hoy no será un día más en la vida de su gente. Hoy se concretará el sueño de muchos y hasta algunos, los que acumulan años de experiencias, se emocionarán al ver que el estadio reabre sus puertas después de poco más de dos décadas. Volver a casa, luego de hacer de local en Atlanta y en Ferro.
El regreso al estadio de Boyacá y Juan Agustín García (barrio que los hinchas denominan como La Paternal, pero en realidad es Villa General Mitre) es uno los momentos más importantes en la vida de Argentinos Juniors. Pero más aún para los hinchas, porque es recuperar su identidad. Sólo basta con mencionar un caso como el de Juan Pometti, socio vitalicio de 80 años, que en la conferencia de prensa donde se anunció la reapertura de la cancha, tomó la palabra y le dijo a Sergio Batista, DT de Argentinos: “Así perdamos dos o tres partidos, poné a los pibes. Este es mi hogar, quiero que los chicos jueguen otra vez acá”.
La nueva casa del Bicho albergará a 22.000 hinchas. En la tribuna que da a Boyacá ingresarán 12.000 personas; la popular de Juan A. García y que sigue por Gavilán en el sector bajo es de 8000, y las plateas (media y alta), también sobre Gavilán, entrarán 2000 personas. Además, cuenta con sistema de absorción de líquidos, lo que posibilitará el juego a pesar de que se vea castigada por fuertes lluvias. Otra de las novedades será el sistema de riego computarizado, con sensores de lluvia y humedad: ante la necesidad del terreno, con 28 grifos, en una hora y venticinco minutos se logra el riego de la totalidad del campo de juego. La iluminación tendrá dos torres de luz de 32 metros de altura y una cinta de 40 reflectores ubicados sobre la platea alta.
Esta cancha, que hoy se muestra coqueta y orgullosa, guarda una infinidad de historias que hasta apelan a la fantasía. Desde su creación, en 1940, se cuenta de generación en generación una anécdota que se llamó “Ahí, donde anidaron los duendes”. Y la historia dice que: “En esa misma época, en Jonte y Gavilán (a una cuadra de la cancha) se instaló un circo, el Americano, que llegó a la zona para alegrar a pibes y a grandes. En un momento, para poder realizar un número determinado, se necesitaban unas pelotas de fútbol. Se las pidieron prestadas a Argentinos y el número se llevó a cabo. Y aquí es donde comienza la magia. Unos duendes del circo se aquerenciaron con las pelotas y las usaban como madrigueras, tanto que cuando esas mismas pelotas fueron devueltas al club, volvieron con duendes incluidos; en cantidad tal que alcanzaron para alimentar a las distintas categorías de Argentinos y para tocar con su varita mágica a más de un chico que estuvo peloteando en esa cancha. Así, esos mismos duendes posibilitaron que exista el N° 1 y haya debutado en ese mismo césped en el año 1976”.
Es que esta cancha vio dar su primer paso como futbolista profesional a Diego Armando Maradona (su presencia para hoy fue descartada, pero se encuentra en el país y podría concurrir). O se puede mencionar que se iluminó con aquel equipo de 1960 que los hinchas más viejos recitan de memoria: Moreno; Valentino y Ditro; Sainz, Pederzoli y Nape; Canceco, Pando, Carceo, H. González y Sciarra. El equipo que plasmó el estilo de “Los Bichos Colorados” .
Con nueva cara, pero con el espíritu de siempre. Ahora con tribunas de cemento en vez de tablones, pero con la misma mística. Con el orgullo de la modernidad, pero con la misma frescura que guarda desde hace 20 años. La cancha de Boyacá y García revive con otra jornada de fútbol
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