LABORATORIOS NACIONALES CON BUENA SALUD
“Por un lado se están abriendo nuevos mercados y, por otro, se suman las pequeñas y medianas empresas a la exportación. Hay una gran mayoría que está haciendo sus primeros envíos, entre el año pasado y éste”, contó a La Nación el subdirector de la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos (Cooperala), Juan Carlos López. La entidad nuclea a casi cien firmas, entre elas Bagó, Sidus, Montpellier, Raffo y Pablo Cassará. Hace cuatro años el 15% de sus socios exportaba; hoy lo hace el 85 por ciento.
Las empresas más chicas comenzaron a incursionar en los mercados externos después de la devaluación aunque, en muchos casos, los trabajos estratégicos comenzaron muchos antes: obtener el permiso y la matrícula del medicamento en cuestión para ingresar en otro país puede llevar años de paciencia. Y mientras comienzan a concretarse estas exportaciones (muchos otros mediamentos quedan todavía inscriptos esperando su aprobación lo que indica que seguramente los envíos aumentarán en un futuro), las más grandes están consolidando sus mercados.
Las ventas no sólo aumentan por la vía tradicional (la exportación a un país mediante un socio local, quien vende los medicamentos dentro de todo su portfolio de productos); muchos laboratorios están trabajando y ganando licitaciones internacionales, sin intermediarios, lo genera ganancias mayores.
Por otra parte, el 12 de este mes la Legislatura porteña aprobó el proyecto que permitirá construir un polo farmacéutico en un predio ubicado en el barrio porteño de Villa Lugano. Se estima que más de un centenar de pymes de productos farmacéuticos se alojarán allí.
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