LADY DI CREÍA QUE CARLOS QUERÍA MATARLA
El texto fue dado a conocer ayer por el diario Daily Mirror y coincidió con el pedido de un juez británico a la policía de su país para que investigue las teorías conspirativas que rodean desde hace años el trágico accidente en el que falleció la princesa de Gales.
“Se trata de la fase de mi vida más peligrosa; mi marido planea un accidente de automóvil, una avería en los frenos y una herida seria en la cabeza, que le dejaría la vía libre para casarse”, dice un fragmento de la carta que Diana escribió a su mayordomo Paul Burrell.
La princesa de Gales murió a los 36 años, el 31 de agosto de 1997, junto con su entonces compañero, Dodi al Fayed, de 42, en un accidente automovilístico en el Puente del Alma, en París.
Justamente ayer, seis años y medio después del accidente, debía comenzar la primera investigación judicial en Gran Bretaña por la muerte de Lady Di.
Sin embargo, el juez de instrucción encargado de los casos de la familia real británica, Michael Burgess, sorprendió a los británicos al anunciar ayer que suspendería la sesión oficial de apertura de las investigaciones judiciales por un período de entre 12 y 15 meses.
Al mismo tiempo, pidió a la policía británica que comience una investigación para determinar si las conjeturas según las cuales la muerte de la pareja fue el resultado de una conspiración para asesinar a Diana son relevantes y deben ser incluidas en la pesquisa.
Esas conjeturas cobraron fuerza ayer con la publicación de la carta que Diana habría escrito en octubre de 1996. La princesa se había divorciado de Carlos en agosto de ese mismo año, cuando su relación con Camilla Parker Bowles era de público conocimiento.
Aunque la misma frase ya había sido publicada en octubre pasado, cuando el mayordomo Burrell entregó la carta al periódico sensacionalista, las palabras “mi marido” habían sido suprimidas. Si bien entonces surgieron sospechas acerca de que el nombre oculto era el del príncipe heredero del trono, sólo ayer se confirmó que era Carlos a quien se refería Lady Di.
Burrell, que fue el confidente de la princesa de Gales durante doce años, se distanció ayer del periódico británico y dijo que no apoyaba su decisión de identificar a Carlos. “Siempre tuve la intención de no publicar ese nombre. Nunca quise que se publicara”, dijo ayer el ex mayordomo al canal Sky News.
Según el Daily Mirror, Burrell estaría por entregar la carta como evidencia al juez Burgess.
Por su parte, el juez encargado del caso explicó ayer que la investigación que encargará a la policía británica tendrá como objetivo “separar la realidad de la ficción y las conjeturas”.
“Soy consciente de que existen conjeturas respecto de que estas muertes no fueron resultado de un triste pero relativamente simple accidente de tránsito en París”, manifestó el magistrado. “He pedido al comisionado de la policía metropolitana que realice investigaciones. Los resultados de esas investigaciones me ayudarán a decidir si esos temas serán incluidos en las pesquisas” judiciales, agregó.
A cargo de la investigación estará el jefe de Scotland Yard, John Stevens, la máxima autoridad policial del país. De esta forma, será la policía británica la que entrevistará a los testigos del accidente para determinar la veracidad de las teorías conspirativas.
Múltiples teorías se generaron tras el mortal accidente de 1997. Algunas de ellas sostienen que la princesa habría sido asesinada por los servicios secretos británicos, que querían evitar su casamiento con Dodi al Fayed, que era musulmán. Según estos rumores, Diana estaba embarazada y planeaba contraer matrimonio.
Algunos teóricos de la conspiración dicen que la decisión de embalsamar el cuerpo de Lady Di tuvo como objetivo que en el futuro fuera imposible determinar si la princesa estaba embarazada cuando murió.
A pesar de estas conjeturas, que han ido creciendo con los años, una investigación llevada a cabo en Francia que concluyó en abril de 2002 determinó que el trágico choque fue el resultado de un accidente.
Según la corte francesa, el responsable del hecho habría sido el chofer del Mercedes-Benz en el que viajaba la pareja, Henri Paul, que, en estado de ebriedad, manejaba a excesiva velocidad para escapar de los fotógrafos que perseguían el auto.
“UN ASESINATO HORRIBLE”
Al explicar las causas por las que ayer decidió aplazar las audiencias, el juez Burgess dijo que debía esperar hasta que concluyeran los procedimientos judiciales en Francia, porque antes de eso no podrá tener acceso a los documentos compilados por los investigadores franceses.
El padre de Dodi al Fayed, el multimillonario egipcio Mohammed al Fayed, uno de los mayores impulsores de las teorías conspirativas, había pedido reiteradamente en los últimos años una completa investigación pública de las muertes.
“Es un asesinato horrible, de eso no cabe duda alguna”, dijo ayer Al Fayed, propietario de las lujosas tiendas Harrod´s, de Londres, al retirarse del centro de conferencias Reina Isabel II, en Westminster. El juez de instrucción también suspendió la investigación que tenía previsto iniciar por separado sobre la muerte de su hijo Dodi.
“Esto es lo que hemos estado esperando durante seis años. Espero que finalmente podamos ver la luz”, había dicho al llegar a la audiencia.
Al Fayed, que ha afirmado una y otra vez que el servicio secreto británico estuvo detrás del accidente de París, llegó incluso a acusar al príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, de conspirar para matar a Diana porque la familia real supuestamente objetaba su relación con un egipcio.
Por su parte, el ex guardaespaldas de Diana Ken Wharfe volvió ayer a rechazar los rumores según los cuales la princesa habría sido asesinada. “Lo he dicho muchas, muchas veces, la princesa de Gales murió trágicamente en un rutinario accidente de tránsito”, dijo Wharfe al canal de televisión ITV.
“Si miramos las teorías conspirativas elaboradas por Mohammed al Fayed, si miramos las evidencias, veremos que no hay evidencias ahí. Son meras conjeturas”, consideró el ex guardaespaldas.
En cualquier caso, la publicación del fragmento de la carta de Diana en el Daily Mirror ya causó un gran revuelo en Gran Bretaña y ayer se esperaba que los funcionarios del palacio de Buckingham intentaran prohibir que el matutino continúe con las revelaciones.
Piers Morgan, el editor del diario, defendió ayer su decisión de publicar la carta completa, con el nombre de Carlos, y dijo que la información estaba a punto de salir a la la luz de todas formas por el inicio de la investigación.
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